Un-Posed, la street photography polaca

Según el diccionario inglés, “unposed” es un adjetivo que se refiere a algo natural, auténtico. Y fotografía “unposed”  significa algo así como fotografía no posada, al natural.

Justamente pasión por lo natural y lo no posado llevó a un grupo de entusiastas  fotógrafos polacos a dar  vida al colectivo de street photography Un-Posed con sede en Varsovia (Polonia).

 

© Michal Adamski

 

Nos llama la atención que desde hace diez años que están en activo. Parece ser un colectivo con un trabajo maduro y se muestran como un gran referente de la street photography de la Europa del Este.

 

© Maciej Dakowicz

Los fotógrafos que la conforman se autodenominan sencillamente como un grupo que les agrada captar los detalles de las situaciones y acontecimientos que ocurren en lo público y que pasan desapercibidos por la mayoría social.

 

© Zbigniew Osiowy

 

© Damian Chrobak

 

En su web señalan que la filosofía del grupo es unir fuerzas para crear proyectos en conjunto. Como así también dar a conocer los trabajos de los polacos pioneros de la street photography.  Además  buscan incentivar a los nuevos  fotógrafos de calle de su país como también promover a las streeters polacos  que viven en el extranjero.

 

© Piotr Koszczynski

 

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Influencias: Alexey Titarenko

Tarde o temprano a todos los que amamos la street photography nos acaba llegando una copia de Street photography Now. El regalo me sacó una sonrisa y las páginas una inquietud: Alexey Titarenko. Su serie “City of shadows” me hipnotizó. Desde luego no es lo que se podría denominar street photography clásica, de hecho el libro roza varias veces la frontera de lo clásico, llegando a citar la famosa frase “la realidad solo puede ser explicada a través de la ficción” que oí por primera vez del que sin duda es mi influencia más imporante Krzysztof Kieślowski.

Normalmente la street congela el instante, en cambio Titarenko congela el alma de las ciudades. Sus fotos quedaron en mi cabeza y después de resolver detalles técnicos y cambiando un poco la orientación he dado mis primeros pasos.

La primera diferencia es un filtro infrarrojo. Captar lo invisible me seduce, pero aún no me convence, porque los falsos colores que se suelen sacar del infrarrojo en tomas RGB no me gustan y el blanco y negro no es lo mío. Haré más cesiones con filtros neutros para resolver el tema del color, pero Titarenko me ha impulsado a jugar con la street de una manera diferente a la que estoy acostumbrado.

Datos técnicos:

  • Cámara: Nikon D7000
  • Lente: Nikkor 16-85mm f/3.5 – 5.6 VR
  • Filtro infrarojo: Hoya R72
  • Exposición: 20 o 30 segundos.
  • Apertura: f/9 u f/11
  • ISO: 100
  • Postprocesado: Lightroom, blanco y negro con filtro rojo.

Y como despedida uno de mis spots clásicos, la playa de San Sebastián en la Barceloneta.

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Girona en flor, próximo taller de street photography

El próximo 11 y 12 de mayo se hará un nuevo taller de street photography a cargo de nuestro colectivo Calle 35. Y se titula Girona en Flor

 

 

A continuación les dejamos toda la información útil para realizar dicho taller que incluye una salida fotográfica con varios de los fotógrafos del colectivo por Girona durante La semana de las flores que justamente se inaugura el sábado 12 de mayo

 

PRECIO DEL TALLER:  90 €

PARA INSCRIPCIONES HACER INGRESO A NÚMERO DE CUENTA (Indicando: nombre apellido / TALLER STREET): 0081 0197 61 0001258329

PLAZAS LIMITADAS:  máximo 24 participantes (mínimo 16 participantes. La organización se reserva el derecho de no celebrar el taller si no se alcanza estemínimo)

LUGAR: Casa Pastores, C / Mayor 31 – Torroella de Montgrí (Girona). Amigos de la Fotografía de Torroella de Montgrí. http://fototorroella.blogspot.com/

INSCRIPCIONES Y RESERVAS: xevi@novo9.com

 

FECHA LÍMITE INSCRIPCIONES: 10/11/2011

HORARIO DEL TALLER: 

Viernes 11/5/2012

18:00 a 21:30 clase teórica en Torroella de Montgrí a cargo de los fotógrafos de Calle 35.

Sábado 12/5/2012

09:00 a 13:30 salida práctica acompañados de los fotógrafos de Calle 35 por las calles de Girona aprovechando la celbració de la 57 ª EXPOSICIÓN DE FLORES, MONUMENTOS PATIOS Y JARDINES.

16:00 a 20:00 visualización y edición de las fotografías tomadas durante la mañana.

 

Los esperamos!!

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El cuento del patito feo.

EL CUENTO DEL PATITO FEO.

Prólogo.

Me resulta muy curioso la celebración generalizada de la fotografía de calle, consciente de que este interés se mueve por modas. Ahora lo “in” es hacer “streetphoto” -mola más decirlo en inglés-. Fotógrafos estrella, páginas web, videos, agrupaciones de todo el mundo, concursos, seminarios… pero no siempre ha sido así.

Posiblemente en estos momentos hay personas que están realizando trabajos de fotografía increíbles pero que no tienen una salida porque no entran dentro de lo “in”. Durante muchos años yo mismo he estado “out”, y me gustaría contar mi historia.

 

Érase una vez…

A finales de 1997 se publicó una reseña en el dominical del diario “El País” donde se decía que un grupo de jóvenes austriacos habían recuperando la producción de una pequeña cámara rusa llamada lomo lc-a y que se vendía en Madrid a través del fotógrafo Pasquale Caprile. Así, aprovechando una visita a la feria de arte ARCO durante el mes de febrero, mi amiga Eva y yo nos dirigimos a una dirección parecida a la  entrada cerrada de un garaje que resultó ser el estudio de Pasquale, donde nos atendió muy amablemente su mujer Cristina, y donde pudimos adquirir una cámara cada uno. Por aquellos días no creo que se pudieran hacer ni tan siquiera una idea de en el fenómeno mundial que se ha convertido la Lomografía.

 

Lomo lc-a 1997.

 

¡¡ Era como un juguete !! Pero no fui consciente del espacio vital que ocuparía en  mi vida hasta dos años más tarde: en 1999 caí en una profunda depresión que casi acaba conmigo. Todo recuerdo de aquellos días me resulta confuso… pero lo que sí ha quedado en mi memoria es que la única y absoluta cosa que me tranquilizaba era salir a pasear con la lomo. Los teléfonos móviles por aquel entonces todavía no disponían de cámaras, y lo digital empezaba a  afianzarse firmemente en el terreno de la fotografía. Con los primeros disparos, los primeros resultados -formato horizontal, película blanco y negro Kodak tri-x 400asa-.

 

©José Manuel Alorda. Barcelona 1999

 

Me resultaba paradójico que estando yo con una depresión, delante de la cámara  la gente se reía, interactuaba conmigo, me dedicaban saludos, situaciones absurdas que se sucedían delante de mis narices…. quizás todavía no eran del todo conscientes de su derecho a la imagen -visitad Enfocant, el blog de Maria Rosa Vila- , no se sentían vulnerados o agredidos por un hombre con una cámara de juguete en las manos. Todavía no se había desarrollado el “efecto/síndrome Gran Hermano”. Y seguí haciendo fotos, porque necesitaba pasear como parte de mi terapia.

Por aquel entonces lo “in” -mola más decirlo en inglés- era algo que creo recordar eran “los diarios íntimos”. Mucha gente andaba como loca intentando contar su mundo interior. Las imágenes que veía publicadas o expuestas eran cafeteras en el fuego, pomos de puertas, camas deshechas, una rama de árbol movida con el viento o el respaldo de una silla.. todo en color, por supuesto. Estaba claro que lo que estaba haciendo no encajaba en el panorama de la fotografía del momento. Soy el patito feo, nadie me quiere. Así, literalmente pensé: “ Como hago fotos mediocres que no le interesan a nadie, seguiré haciendo fotos durante 10 años para ver cuál es el resultado. ¿Un montón de fotos mediocres podrán convertirse en un trabajo aceptable o continuará siendo un trabajo mediocre? La verdad es que la respuesta no me interesa.. yo sigo haciendo fotos hasta 2009. Ese año dejaré definitivamente la lomo”.

 

©José Manuel Alorda. París, 2000

 

©José Manuel Alorda. Bilbao, 2001.

 

©José Manuel Alorda. Barcelona 2002.

 

La depresión se fue disipando, pero mi compromiso con la lomo continuó.

 

©José Manuel Alorda. Palma de Mallorca, 2003

 

 

En 2003 casualmente encontré la página In-Public y me pareció que podría tener alguna relación con lo que andaba haciendo. A pesar de que se ha mantenido su espíritu, la galería de fotógrafos eran bastante más limitada y como invitaban a la presentación de portfolios, envié 10 fotos. Al cabo de un par de semanas recibí el comentario de su director diciéndome que en concreto le gustaban 2, y que si bien no eran el estilo de la página, me animaba a seguir trabajando.

Cielos, no estoy solo en el universo…

Fue entonces cuando aposté con fuerza por mi trabajo con la lomo. Me seguía resultando curioso ver como mis amigos se reían viendo mis imágenes… indiscutible referente de Elliot Erwitt, del cual poseo 5 libros maravillosos. Todavía no sabía que se llamaba “fotografía de calle” y el interés generalizado ya se estaba moviendo hacia una nueva corriente: la fotografía documental. Durante dos años más volví a presentar portfolios a un conocido certamen de fotografía en Barcelona. Nada, ni caso.. no solamente no me seleccionaban, sino que ni tan siquiera recibía un mail agradeciendo el hecho de haberlas presentado. Definitivamente, estaba fuera… o “out” -en inglés mola más-.

 

©José Manuel Alorda. Roma 2004

 

©José Manuel Alorda. Barcelona, 2005

 

©José Manuel Alorda. Manchester, 2006

 

©José Manuel Alorda. Palma de Mallorca, 2007

 

©José Manuel Alorda. Berlín, 2008

 

Pasaron los diez años y decidí dejar de hacer fotos con la lomo, tal y como me había propuesto. Me gustaba especialmente esta imagen: pensaba que era el resultado de lo que había vivido, de un camino que había llegado a su fin, me podía ver a mi mismo después de todo.. yo estaba ahí, autoretratándome.

 

©José Manuel Alorda. Tarragona, 2009.

 

 

Epílogo.

En enero de 2009, un grupo de fotógrafos y profesionales vinculados a la fotografía seleccionó un conjunto de 5 de mis fotos para una exposición titulada “Crisis, what crisis?”  en la Galería Hartman de Barcelona -aquí tenéis la reseña del blog de Paco Elvira-, y meses después una exposición individual en “La Casa Gòtica” de Argentona.

En febrero de 2010, Fernando Peracho, director de la Galería VàlidFoto, presentó en la serie “El proyector” de FotoColectania un audiovisual con una selección de trabajos que le gustaban especialmente, y entre los que se encontraba mi trabajo bajo el título “Puntos Suspensivos”.

Por otro lado, en marzo de ese mismo año asistí a una de las conferencias que más me han emocionado en mi vida. Os la recomiendo sin lugar a dudas, con una caja de kleenex al lado. En la primera edición de “La Caja Azul”, Rafa Badía defendía la importancia de recuperar el placer del acto fotográfico. Aunque sentía que echaba de menos mi lomo, hacía ya un año que había dejado de hacer fotos. Unos días más tarde, le envié un conjunto de imágenes. Le gustaron y me pidió más. Quedamos para comer y me comentó que estaba montando un grupo de fotógrafos de calle, que le encantaría contar con mi trabajo y que no dejase de trabajar… y aquí estoy, como miembro del colectivo Calle35.

El patito feo ha encontrado a su familia. Os dejo el cortometraje de Disney. Intentad darle un valor simbólico a cada uno de los personajes dentro del panorama de la fotografía…. da que pensar.

 

En resumen creo que no es bueno seguir las modas, que lo más importante es hacer aquello que te gusta y que te divierte, lo que fotografías de manera natural.. con lo que te encuentras cómodo.

Hace un par de semanas me he mudado a Amberes. Tres días a la semana voy caminando a la universidad donde asisto a las clases de holandés. Una hora quince minutos de ida y lo mismo de vuelta con la lomo. El lunes cargué un carrete, y la primera foto que hice fueron mis pies frente al marco de la puerta de la calle, como acto simbólico: hay que dar un paso adelante, no te puedes quedar parado.

La paciencia, ser consecuente con tu propio trabajo a largo plazo llevan al reconocimiento.. y si no, que se lo digan -ya no pueden- a Vivian Maier, que estuvo toda su vida “out” y ahora es lo más “in”, recordad que en inglés mola más.

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Una sonrisa, por favor

Desde que se popularizó la fotografía, hablo de hace muchos, muchos años, hemos intentado parecer o aparecer de manera divertida en nuestras fotos. En todos los países existe un “patata” o un “cheese” para que pongamos nuestra mejor sonrisa fingida. O peor aún, cuántas poses extrañas hemos hecho ante el monumento de turno. El ejemplo más claro es la Torre de Pisa o el Taj Mahal.

© Martin Parr

Dentro de la street photography hay una línea de fotos curiosas, divertidas, anecdóticas. Pero lejos de parecerse a los ejemplos antes citados, es toda una línea de estilo en la fotografía de algunos de mis grandes referentes.

Hablo de Elliott Erwitt, de Richard Kalvar, de Martin Parr o, más recientemente, de Peter Dench.

 

© Elliott Erwitt

 

© Richard Kalvar

Tengo grabadas, desde la época en que pasé por IDEP, algunas de las imágenes de esos maestros. Y descubrí la obra de Dench en un reciente Visa pour l’Image.

© Peter Dench

 

Hay diferentes motivaciones. Para Martin Parr, su fotografía responde a un modo de salvarse del ridículo y la decadencia de nuestro modo de vida, de salir de la monotonía.

 

© Martin Parr

 

Erwitt cree que hacer reír a la gente es un gran logro y le encanta cuando eso ocurre.

 

© Elliott Erwitt

 

Richard Kalvar juega con la realidad cotidiana, usando actores que son ajenos a la escena que él ha visto para crear escenas que son a la vez creíbles y absurdas.

 

© Richard Kalvar

 

Peter Dench se autodefine como un Martin Parr “lite”, como las versiones de App gratuitas. Ha pasado años fotografiando una nación, la inglesa, a menudo mal educada, alejada del folleto de tierra verde y agradable que muestran las oficinas de turismo. Dice que en quince años fotografiando, sólo ha tenido que dar un puñetazo en la cara. Fotografía desde el cariño y dice que en ocasiones ha usado una peluca rosa, se ha vestido como Spiderman o ha fotografiado desnudo.

 

© Peter Dench

 

Mis motivaciones son mucho más simples, pero se simplifican en una: la necesidad de divertirme.

 

© Rafa Pérez

 

 

En muchos casos, la fotografía de calle me sirve como terapia. Por mi trabajo, paso muchas días de viaje al cabo del año en diferentes partes del mundo. A veces con encargos que te gustan más y otras un poco menos.

© Rafa Pérez

 

Al regresar a casa, lejos de llegar el momento de relajarse, me enfrento a maratones de edición y redacción de textos. Cuando salgo a la calle a hacer street, salgo a evadirme. En pocos momentos soy capaz de poner mi cabeza al ralentí y simplemente fluir entre la gente.

 

© Rafa Pérez

 

Muchas veces fotografío motivado por la luz, otras por una composición interesante cuando no atrevida, pero en el momento que sucede la anécdota ante mi cámara, ese momento que provoca en mí una sonrisa, es ahí cuando soy feliz. No necesito mirar la pantalla de mi cámara, sé que tengo la foto. Es sólo un instante, pero qué instante.

 

© Rafa Pérez

Para hacer este tipo de fotografía siempre recomiendo llevar dos cámaras a la calle, la fotográfica, cuanto más discreta mejor, y la del respeto.

 

 

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En color, ahora

El resurgir de la fotografía en color.

 

En palabras de Walker Evans, “la fotografía en color es vulgar”. Esta afirmación podría resumir el menosprecio histórico que ha sufrido la práctica fotográfica con emulsión sensible al cromatismo. Salvo en los Estados Unidos, la fotografía en color ha estado tradicionalmente despojada del aura y la respetabilidad de las imágenes en blanco y negro. Durante casi todo el siglo XX las imágenes en color  han estado relegadas al campo editorial, la imagen comercial o el ámbito doméstico.

Al menos esto es lo que parecía hasta el advenimiento de la fotografía digital y el consumo generalizado de las imágenes a través de Internet. La paradoja es que, en un momento que se tiende a la desaparición de la imagen física, los blogs de aficionados y webs de editoriales, museos y galerías de arte se hacen eco de la recuperación de la fotografía en color analógica documental, de carácter urbano, sobre todo la realizada en Norteamérica entre 1950 y 1975. Casi cada mes aparece una nueva publicación cuidadosamente editada o una exposición que replantea el trabajo de un autor de fotografía urbana en color nacido o afincado en Estados Unidos o Canadá. O se descubre al gran público un talento ignorado cuya obra ha dormido el sueño de los justos durante 50 años. Además, muchos autores “coloristas urbanos” del último cuarto de siglo XX, todavía vivos y en activo, han pasado en pocos años de estar en la “periferia” a ocupar un lugar central dentro del panorama internacional de la fotografía. De ello se encargan las editoriales y museos que están publicando y exponiendo cuidadas antologías de sus mejores fotografías.

 

©Helen Levitt

©Ernst Haas

©Fred Herzog

©Costantine Manos

 

Para encontrar las causas de este cambio se debe tener en cuenta que la irrupción de la imagen digital ha diluido la confrontación “blanco y negro versus color” de la era analógica. Gracias a los programas de postproducción, la decisión técnica de si la imagen ha de ser en blanco y negro o color es prácticamente irrelevante: con el digital no se exige una decantarse previamente (elegir una u otra emulsión a la hora de cargar la cámara) ni, una vez realizada la captura, efectuar una decisión de carácter irreversible. Una captura digital en RAW permite, en el laboratorio digital, volver atrás cuantas veces se desee, de forma que la misma imagen puede hacerse pública en todas las versiones de blanco y negro o color imaginables.

Otro aspecto técnico importante es el desarrollo de la impresión digital en color, lo cual permite abaratar las tiradas de las publicaciones editoriales respecto a la impresión “offset” tradicional. Además, la impresión digital orientada al “fine art”  permite realizar excelentes copias (a partir de capturas digitales o película escaneada) a buen precio. De esta manera, con la impresión digital se resuelve el verdadero punto flaco de la fotografía química en color, cuyas copias fotográficas, tanto las procedentes de los negativos color como de diapositivas, eran muy caras, no siempre fieles al original y delicadas en lo relativo al proceso de conservación. Todo ello situaba a las fotos en papel “químico” en posición de desventaja en el mercado de las galerías de arte y el mundo del coleccionismo, un negocio mas proclive a las inversiones “seguras” en papel baritado en blanco y negro.

El reencuentro entre la fotografía en color analógica y los nuevos aficionados también tiene que ver con que la práctica de la fotografía digital permite la toma, evaluación y puesta en común de imágenes en foros de Internet casi en tiempo real. Con ello se está generando un flujo de información muy intenso y un interés creciente por la fotografía entre un colectivo amplio de personas conectadas por la Red, no necesariamente profesionales. Los nuevos generadores/ consumidores de imágenes, además, pertenecen a una generación ya muy alejada de los viejos prejuicios relativos a la superioridad estética, casi ética, del blanco y negro. La accesibilidad  a los maestros de la fotografía a través de Internet , a los que se acude en busca de referentes, no hace distinciones respecto a la presencia o ausencia de color en las imágenes fotográficas.

Un último factor a tener en cuenta es que, tras siglo y medio de fijación de un imaginario colectivo en blanco y negro, la recuperación de imágenes en color  supone una gran oportunidad de renovación del panorama fotográfico. Sobre todo en Estados Unidos, territorio pionero en la aceptación de la fotografía como medio de expresión, por lo que la “América en blanco y negro” de tan aceptada y socializada , ya casi se había convertido en un “cliché” visual. Además de presentarse como un merecido tributo a los veteranos fotógrafos, la tarea de revolver entre viejos archivos fotográficos está permitiendo a comisarios, editores y teóricos de la fotografía  fijar en la memoria colectiva  imágenes rebosantes de color, sobre todo de las urbes de Estados Unidos y Canadá en los años 50 y 60, hasta ahora representadas gráficamente con el sobrio blanco y negro.
Es el momento de admirar las dispositivas de Helen Levitt, Inge Morath, Saul Leiter, Werner Herzog, Paul Outerbrigde o Marvin Newman. También de disfrutar de las reediciones o las antologías dedicadas a autores “coloristas” del último cuarto de siglo, como Constantine Manos, Alex Webb o el “Subway” de Bruce Davidson.

©Alex Webb

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Fotografia racional y fotografía emocional

“Si dividiéramos por su lugar de nacimiento en dos grupos a los autores de las descripciones de ciudades que se han hecho hasta el momento, quedarían en franca minoría los que han nacido y crecido en dichas ciudades”

              Walter Benjamin, “El paseo del flâneur”

Hay ciudades de las que conocemos como eran en el pasado gracias a los viajes realizados por escritores extranjeros que posteriormente redactaban con precisión sus vivencias amparándose en lo que más les llamaba la atención, lo más pintoresco o quizás exótico. En cambio el interés de los que han nacido y crecido en esas mismas ciudades siempre se mezcla con sus propios recuerdos, quizás podríamos pensar que tienen un componente emocional más marcado.

Con el paso de los años aparecen otras maneras de explicar el mundo, y hubo un tiempo en el que se explicaba el mundo a través de la imagen fotográfica. Fue en ese tiempo cuando podríamos obtener varios ejemplos de lo que trato de explicar.

La crónica más reconocida de la sociedad estadounidense la realizó un suizo en los años 50 a través de un reportaje con fotografías de street en forma de reportaje conocido como “Los americanos”.

 

©Robert Frank

La street no es solo el guiño o la broma fácil, quizás esas imágenes son las que más gustan a la gente pero a mi menos me interesan, ya que en el segundo o tercer visionado están agotadas. Las fotografías de “Los americanos” son fotografías hechas en la calle -en la mayoría de casos- y nos explican más allá de la estética y la composición como era la sociedad estadounidense entre los años 1954 y 1956. Quizás en su época las imágenes serían banales, pero como tantas veces se ha dicho dentro de los integrantes de Calle 35, para que la fotografía adquiera poso necesita del paso del tiempo.

 

©Robert Frank

Continuemos con nuestro recorrido histórico y nos detenemos en William Klein y su aplaudido trabajo sobre New York (1954-1955). Ya sabemos que Klein es americano pero quizás es un caso especial pues estuvo muchos años viviendo en Francia y cuando regresó a su New York natal percibió su ciudad como si realmente no lo fuera. Fotografías emocionales, con un encuadre agresivo pero perfectamente compuestas que nos explican a flor de piel que es lo que sucedía en las calles.

 

©William Klein

©William Klein

Hay muchísimo más ejemplos, aunque podemos encontrar una fantástica dualidad con Estambul. Vista por un extranjero, Alex Webb, o por un autóctono – Ara Güler. Color, blanco y negro y dos estilos diferentes pero que nos muestran perfectamente las calles estambulís.

Alex Webb explica las calles de la ciudad como nadie, uno después de ver sus fotografías puede casi “recordar” que es lo que se puede encontrar en esa ciudad maravillosa de ríos y afluentes humanos caóticos casi constantes.

 

©Alex Webb

Ara Güler –si os dais cuenta- explica la ciudad de un modo más emocional, más pausado y melancólico. Al ser autoctono le permite recrearte en tus intenciones, te permite volver una y otra vez hasta conseguir lo que el fotógrafo desea con el paso del tiempo y eso es algo contra lo que un extranjero no puede combatir por mucho que regrese una y otra vez.

 

©Ara Güler

©Ara Güler

En España, también tenemos nuestros ejemplos de autóctonos que nos explican nuestras calles. Català-Roca, Miserachs, Joan Colom… y tantos otros lo hacen, pero permitidme que me detenga un instante en Gonzalo Juanes.

Precursor del color en nuestro país, quiso explicar la sociedad de su Asturias natal a través de sus diapositivas.

 

©Gonzalo Juanes

Por cierto una curiosidad, ¿que tendrán los domingueros para aparecer de forma intermitente en este tipo de trabajos?

 

©Gonzalo Juanes

©Robert Frank

Cuando el fotógrafo viaja el extranjero, a una ciudad que no conoce, se encuentra receptivo y atento a todo lo que le rodea y invariablemente busca lo diferente. Lo que le llama la atención porque en su ciudad eso no sucede o lo hace de forma diferente.

Nuevos espacios, vestimentas diferentes, semblantes llamativos o raciales pueden ser algunos de los motores… lo novedoso, lo diferente.

Cuando el fotógrafo se encuentra en su ciudad, tiene que luchar contra la monotonía, tiene que abrir los ojos y observar lo que ya dejó de ver hace tiempo por repetitivo, rutinizado o por desinterés. Requiere de un esfuerzo mental añadido. Muchos fotógrafos son incapaces de hacer una sola fotografía en su propia ciudad.

No es fácil pero es un buen ejercicio. Forzarse a mirar para ver.

Viene como anillo al dedo la Semana Santa, se de fotógrafos españoles que tienen proyectos personales de las procesiones italianas. Me parece bien, yo me voy a la Parroquia de Sant Jaume con la Comunidad del Cordero a realizar –desde hace ya dos años- un reportaje que voy alimentando con fotografías que expliquen el evento, sus participantes y las emociones que sienten los mismos. Cuando realizo el reportaje y me muevo en ese entorno, no creo que busque cosas muy diferentes a mis fotografías callejeras.

¿Son imágenes de street? ¿son reporterísticas? No se, mi actitud es la misma, es mi manera de contarlo y espero que si véis el reportaje en el siguiente enlace os guste.

http://carlosprieto.org/galleries/semana-santa-en-barcelona-2/

 

©Carlos Prieto

©Carlos Prieto

Os invito a hacer el esfuerzo de fotografiar vuestra propia ciudad, sus gentes, sus costumbres pero siempre con vuestra perspectiva, de una forma subjetiva.

¡Hasta la próxima!

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¿Quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿a dónde vamos?

La fotografía de calle es  mi origen, la que me marcó y una de las razones por las que sigo haciendo fotos. Mi origen, mi presente y mi futuro. Aunque parece que los puristas la tengan menospreciada y no la consideren parte de la fotografía documental. Yo, por supuesto,  la incluyo dentro de ésta.  Mostrar la vida tal y como es, contando una historia o no, esto también es fotografía documental, guste o no guste.

De hecho, si nos remitimos a la historia, la fotografía documental nace precisamente de los fotógrafos que retrataban la calle. A partir de ahí se empezaron a contar historias concretas, temas sociales, conflictos… vidas en definitiva.

Desde esta perspectiva, me interesaron fotógrafos que combinan ambas facetas, la calle y los reportajes. Voy a citar algunos de estos hacedores visuales en los que me fijé, clásicos y contemporáneos. Así mismo, haré una breve referencia a sus orígenes e influencias, de dónde vienen. Todos sabemos bien quiénes son y a dónde han llegado.

 

Henri Cartier Bresson (1908-2004) “El tema te guía. El encuadre es tanto el reconocimiento de un orden geométrico, como el tema”. “La composición se basa en el azar. Jamás hago cálculos. Entreveo una estructura y espero que suceda algo. No hay reglas”. “Tal vez sea preciso renunciar a saber y explicar. Limitarse a mirar”.

Él mismo habla de sus influencias: “...mi tío que, en cierto modo, fue mi padre, el pintor André Lhote, con el que estudié en su Academia. Otro hombre que influyó mucho sobre mí fue el crítico y editor de arte Tériade”. “Pintores como Van Eyck, Cézanne, Uccello. Me obsesiona la composición. Matisse, por supuesto, pero también Bonnard”.

 

© Henri Cartier Bresson

Robert Doisneau (1912-1994) “Entonces me lancé [a la calle]; en aquella época el público no te rechazaba, no había agresividad como ahora, que hay una saturación de fotos y la gente está harta”.

André Vigneau, fotógrafo, pintor, escultor y cineasta francés, fue quien lo introdujo en el mundo de la fotografía como arte y de quien fue ayudante. Atraído por los surrealistas, descubre a Man Ray, quien se convierte en una persona clave y muy influyente en la fotografía de Doisneau. Trabaja junto con Henri Cartier-Bresson y Robert Capa, también coincide con Brassai y Willy Ronis. Se mueve entre cineastas como René Clair, Truffaut o Tavernier entre otros. Robert Giraud, miembro de la resistencia francesa , periodista y librero o Albert Camus, novelista, ensayista y dramaturgo francés, son otras de las muchas personas que le acompañaron por París. “…estaba demasiado absorbido por el espectáculo que me ofrecían mis contemporáneos…”.

 

© Robert Doisneau

 

Robert Frank (1924) “No me dediqué al fotoperiodismo”. “Entonces, algunos me consideraban de alguna manera más “puro”. Tenía algo así como una mirada virgen. Una mirada fresca, abierta a las sorpresas”. “La técnica fotográfica es una limitación”.

A los 17 años era aprendiz de un fotógrafo en el estudio de Hermann Segesser. También aprende con fotógrafos como , Michael Wolgensinger, Victor Baverat o Kubra. En 1947 conoce a Louis Faurer, fotógrafo cuyo trabajo afectó a Robert Frank. Él mismo señala que los fotógrafos que más han influenciado en su obra han sido “un fotógrafo suizo; su nombre era Tukenov. Bill Brandt y Walker Evans. Bill Brandt influyó más, era una personalidad más sombría que Walker”.

El poeta Allen Ginsberg fue una persona de gran importancia en su carrera. También conoció a escritores como Faulkner, Camus y Sartre. La compañía de June, su mujer, y su apoyo fue crucial; la pérdida de su hija y la enfermedad mental de su hijo condicionaron tanto la vida como muchos de los trabajos fotográficos de Robert Frank.

 

© Robert Frank

Ramón Masats (1931)  “Vas paseando por la calle y ves una cosa que te llama la atención, así de sencilla es mi fotografía”. “Pretendo ser honesto”. “…tirabas las imágenes para ti mismo. No lo hacíamos para retratar una época, eso no tenía salida”.  “Cuando he viajado y he hecho un reportaje siempre he hecho [también] fotos para mi… Como estás vivo fotográficamente, estás atento fotográficamente; algunas fotos las he sacado de esta manera”.

Más que influenciado, se desarrolló junto con otros fotógrafos compartiendo ésta pasión. Bajo una dictadura cerrada al exterior no llegaban muchos referentes, así que su generación “inventó” una nueva manera de fotografiar y marcó un antes y un después en nuestra fotografía documental. Nombres como Gabriel Cualladó, Paco Gómez o Xavier Miserachs, entre muchos otros, forman esta generación de  fotógrafos. Por lo tanto, sin influencias claras, Masats se mueve por la inspiración intuitiva y el azar, busca el instante y logra impacto visual con sus composiciones, sin dejar de lado el encuentro con la esencia de lo cotidiano del ser humano.

 

© Ramón Masats

Josef Koudelka (1938) “En este momento, la tecnología te permite sacar buenas fotos, pero tener una visión propia sobre el mundo depende, sobre todo, de cómo vives”. “Nunca he sido reportero”. Ante la pregunta: “¿Puedes dar un consejo para estudiantes?”. Responde: “No, vosotros vais a encontrar la respuesta de todo”.

El fotógrafo Jiri Jenicek le alienta a exponer sus fotos. Anna Fárová, historiadora de arte, escritora de la fotografía y promotora de los fotógrafos Checos, ayudó a Koudelka en sus inicios y a lo largo de su vida. Al ingresar en Magnum obtuvo de Cartier-Bresson muchos consejos y de Robert Delpire adquirió muchos conocimientos fotográficos y de edición. “Algunas personas observan cierta influencia de la pintura en mis fotografías pero eso no es consciente”…”No tengo [influencias de pintores]. Siempre conservo imágenes seleccionadas que son un todo: una obra de Piero della Francesca, “Flagelación”, o “Las Meninas”, de Velázquez, donde para mí todo Velázquez está allí. Finalmente sólo en poquísimas obras existe el todo”. Como ingeniero dice: “Todo lo que haces en la vida te influye. En Ingeniería estudias equilibrio y en la fotografía el equilibrio es composición”. Sin embargo seguramente lo que más le ha debido influir en su vida fue su exilio.

 

© Josef Koudelka

Luis Baylón (1958)  ”No he querido saber mucho de los demás”. “Tú no puedes imitar a otro, sino que es mejor que tú andes tu camino”. “El que no sale a la calle no se entera de nada”.

Hay un antes y un después en la fotografía de Baylón, y fue el hecho de que su padre le regalara una Rolleiflex. Otro formato, otra forma de mirar y de pensar. Unos años antes ya había nacido Tyra, su hija. Se cruza con Bernard Plossu y éste se convierte en una persona de referencia para Baylón.

 

© Luis Baylón

Todo fotógrafo tiene sus referentes fotográficos, influencias y demás. Estoy de acuerdo en que es muy enriquecedor nutrirse de las miradas de otros, estudiar y aprender de maestros, pero no obsesionarse con ello. Cada uno tiene su propio proceso. Bajo mi experiencia personal es necesario mirar autores.  Pero lo fundamental es dejarse llevar por el instinto,  por lo que te mueve por dentro, mirar lo que hay fuera de una manera intuitiva. Muchos de los grandes fotógrafos se consideran autodidactas y, aunque discrepo un poco ya que seguro que aprendieron con las experiencias, intercambios y comentarios de otros, en el fondo lo que quieren decir es que han aprendido de la vida, de los viajes, de la calle.

Casi ninguno de los fotógrafos de los que he hablado han tenido referentes fotográficos claros, han evolucionado y fotografiado utilizando un lenguaje propio. Éstos son sólo algunos ejemplos, solo los que personalmente más me han interesado, pero la lista podría ser mucho más extensa. Unos por su mirada tan peculiar, otros por su composición o por el simple hecho de encontrar una cámara a su medida han hecho que su manera de fotografiar la calle sea diferente y reconocible al mirar el conjunto  de su obra. Pero lo que realmente más ha marcado el desarrollo de su fotografía y lenguaje fotográfico ha estado en sus vidas y en las vidas que han compartido de otros.

Os animo a que paséis menos tiempo en los ordenadores y a que salgáis a la calle a hacer fotos por el simple placer de hacer fotos.

“La calle es la vida” Luis Baylón.

 

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Entrevista a Sion Fullana, pionero de la street móvil photography. Última parte

© Sion Fullana

MC:  La street photography es una de tus grandes pasiones y el móvil, según tus palabras, el formato ideal por su capacidad de discreción para realizar imágenes a desconocidos. ¿Qué otras ventajas o desventajas tiene?

SF:  Bueno, como bien dices, la discreción es realmente clave. Pero además de para sacar “robados” sin posar en la calle, también sirve como cámara que no intimida en otros momentos como al tomar retratos, fotografía documental o incluso al pedirle a un desconocido que pose para ti.

El foto-periodista Damon Winters lo ilustró perfectamente al hablar de su serie de fotos ganadoras de un premio POYI sobre jóvenes soldados estadounidenses en Afganistán que creó usando solamente su iPhone.  Decía Winters que cuando los jóvenes militares le veían tomando fotos de ellos con su teléfono, mientras de su hombro colgaban sus carísimas cámaras profesionales, se reían y seguían con lo que fuera que estaban haciendo, en vez de posar o salir pitando de la escena. Como ellos andan sacando fotos unos de otros con sus teléfonos, es algo que no consideran una “amenaza”, es un lenguaje que todos usamos hoy en día, y gracias a ello consiguió el periodista imágenes increíbles, de momentos muy relajados y hasta de gran intimidad en la camaradería de los soldados.

En cuanto a desventajas, obviamente un móvil no tiene zoom real por lo que tienes que estar “cerca” de la acción, lo que en parte para mí se convierte en ventaja. Y también te obliga a depender totalmente de tener buena luz para trabajar. En un día soleado en la calle o usando una buena luz artificial en interiores, te aseguro que una foto tomada con iPhone no tiene mucho que envidiarle a una Canon 5D. Aunque claro, cuando la luz decae en la tarde, ahí apaga y vete. Sin luz, tendrás que lidiar con desenfoque, movimiento y ruido en la imagen. Por tanto, ya he aprendido a ni intentarlo a ciertas horas del día.

 

No Music For a Snowy Night © Sion Fullana

 

MC:  Veo que utilizas el blanco y negro y el color de una manera muy natural en tus trabajos. ¿Con cuál de ellos te sientes más cómodo?

SF: Para empezar, supongo que el blanco y negro tiene un sentido de historia, de memoria y de perdurabilidad. Por eso me inclino más hacia su uso. Hace poco descubrí una cita del autor Ted Grant que decía: “Cuando fotografías a la gente en color, estás fotografiando su ropa. Pero cuando lo haces en blanco y negro estás fotografiando sus almas.” Eso me ayudó a ilustrar un poco un concepto que estaba sintiendo pero no sabía bien como definirlo en palabras. Imagino que todo se resume a que hay ciertas cosas que “gritan” ser fotografiadas en color para revelar un detalle sobre una persona o un lugar, o para destacar una parte concreta. Pero para mí, la mayoría de imágenes revisten de más personalidad y emoción en blanco y negro, y siento que ayuda a meterte más dentro de la historia que pretendes contar, sin las distracciones de color a través del encuadre.

También me ocurre a menudo que pienso “Esta foto se ve bien en color, debería guardarla así”, pero al ir a subirla a cualquiera de mis plataformas, de repente algo en mi instinto me empuja sin embargo a elegir la versión monocromática. Quizás por ello me doy cuenta que salgo más y más a la calle disparando directamente en blanco y negro con el iPhone, a través de apps como VintB&W, ClassyCam en modo mono, etc. Así la decisión se toma por sí sola.

 

Mutual Curiosity ©Sion Fullana

 

MC:  Los móviles inteligentes tienen una calidad de tamaño de imagen limitada con respecto a las cámaras réflex de tipo profesional. Esta limitación puede traer problemas a la hora de realizar copias para una exposición o para publicarlas en un libro, ¿Cómo solucionas estos problemas?  ¿Qué medidas de copias se utilizan normalmente en una exposición? Cuéntame un poco sobre ello. 

SF: Como bien dices, en su nacimiento (y todavía hoy de algún modo) el tener una cámara sin la misma resolución te creaba dificultades. Por ejemplo, los dos primeros iPhones, con solo 2MP. Algunas imágenes de entonces, aunque se vean divinas, son difíciles de trabajar para conseguir según qué resultados. Pero aun y así yo he visto imágenes capturadas con esos primeros móviles impresas y ampliadas a 12”x12” (30x30cm) con una calidad suficiente para ser expuestas. Siempre depende todo al final de qué imagen tienes para empezar.

Y después nos vamos a los 5MP del iPhone 4 o los 8MP del iPhone 4s, y ahí sí que de verdad puedes lograr resultados bastante espectaculares. En una exposición de Anton en San Francisco en el cuartel general de Hipstamatic, le hicieron unas impresiones de sus capturas urbanas en Nueva York a tamaño 30”x30” (76,2 cm por cada lado) y te aseguro que no había un solo detalle en que la resolución fallara. Nos quedamos impresionados al ver ese nivel a semejante tamaño. En mi caso, yo he trabajado en mis diferentes exposiciones a 16”x20” (40 x 50cm), 16”x16” (40x40cm) y con una calidad totalmente igual a la de cualquier impresión hecha de una de mis fotos con DSLR. Y conocemos algunos casos en que usando algoritmos de extensión de tamaño en Photoshop y similares, hay gente que ha incluso doblado esas longitudes con éxito.

Al final, es que mucha gente te dice que para qué disparar con iPhone en vez de otra cámara, si al final no vas a poder sacarle según qué usos. Y bueno, quizás no vayas a imprimir mañana mismo una foto de iPhone para colgar en una valla publicitaria gigante en la Gran Vía de Madrid o Times Square en Nueva York… pero todo es cuestión de tiempo. Y hoy en día, la mayoría de usos que hacemos es o bien para formatos digitales online, o para folletos, libros, revistas, etc. de tamaño habitual. Para cualquiera de ellos, una imagen buena hecha con un teléfono va a ser tan exitosa como otra de una cámara de 25MP.

 

A Human Connection © Sion Fullana

 

MC:  ¿ Qué tipo de móviles utilizas actualmente para tus trabajos documentales y también me gustaría saber cómo armas “tu cuarto oscuro” de edición, ¿qué aplicaciones utilizas?, ¿El photoshop es útil para editar imágenes móviles?

SF:  De momento solo uso iPhone, y por una razón u otra he acabado teniendo y trabajando con todos los modelos excepto el primero (3G, 3Gs, 4 y 4s). En cuanto a la edición, siempre ha habido debate sobre si para considerarlo fotografía móvil o “iPhoneografía” había que dejar todos los pasos (tomar la foto, procesarla y compartirla en las redes sociales) a través del mismo terminal, sin pasar por la computadora o siquiera una tableta como el iPad, el que la tenga. Yo me opuse vehementemente a tener que ponerse en plan rígido o a quien pretendía crear “la constitución de la iPhoneografía” con sus normas y leyes. No hay nada que me parezca más ridículo y hasta pretencioso que querer definirlo todo y cerrar a un creador sus puertas para que pueda lograr el mejor resultado que él o ella crea posible a partir de una imagen. Si alguien saca una foto con su móvil y luego usa Photoshop o cualquier otra cosa para conseguir el look final que tenía en mente, entonces a por ello…

Dreaming of Mister Schmigel © Sion Fullana

 

Otra cosa es que ahora mismo hay miles de aplicaciones fotográficas para el iPhone, tanto para tomar fotos ya desde un estilo determinado (proceso cruzado, blanco y negro, formato cuadrado, estilo polaroid, etc.) o para lograr casi cualquier cosa en el procesado posterior (desde pinceles para borrar un defecto, hasta desenfoque selectivo, filtros de colores, grano en blanco y negro, dobles exposiciones, etc.).
Al ser más rápidas y fáciles de usar, cuando encuentras las herramientas que funcionan mejor para ti y aprendes a sacarles el máximo jugo, es mucho más fácil trabajar en tus imágenes desde donde quieras que estés, y sin tener que esperar a llegar a casa y descargar todo en el ordenador y pasarlo a Photoshop o Lightroom o similares y luego de vuelta al teléfono (si quieres usar Instagram).
En mi caso, suelo disparar mucho con VintB&W (una app gratuita que lo único que hace es sacar y guardar la foto ya procesada en un perfectamente contrastado blanco y negro), o con algunas apps que permiten bloquear la exposición donde la prefieras (lo que funciona fantástico al trabajar la calle en un día de mucho sol), como ProCamera o ClassyCam.
Para editar, en los últimos meses solo he utilizado tres apps en un 95% de los casos: Snapseed (con la gran herramienta del ajuste selectivo para trabajar ciertos puntos por separado dentro de la imagen), Camera+  (que tiene unos filtros sencillos pero efectivos y un modo “Escena” que es como jugar con el balance de blancos a posteriori), y Monochromia  (con diversos estilos de blanco y negro bastante bien conseguidos).

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Entrevista a Sion Fullana, pionero de la street móvil photography. Primera parte

 

Autorretrato

Sion Fullana es fotógrafo profesional, periodista y director de cine .   Nació en Mallorca (España), y vivió en Barcelona y San Antonio de los Baños (Cuba), donde se graduó en dirección de cine en la EICTV  (la Escuela Internacional de Cine y TV).  Ha dirigido dos cortometrajes, trabajó como reportero de la televisión, y se mudó a Manhattan en 2006 donde vive actualmente.

Fullana es miembro fundador del prestigioso colectivo internacional Mobile Photo Group, una cooperativa de fotógrafos que busca impulsar la fotografía móvil en el mundo documental.

 A comienzos de este año Sion se encuentra sumergido en varios proyectos: está colaborando con el cineasta Eric de Fino,  en la realización de un  documental pionero sobre móviles inteligentes; está trabajando en su primer libro de fotografías de su obra, y en  la preparación de varios talleres. Ahora dejemos que hable él mismo a través de esta jugosa y entretenida entrevista que le realicé hace poco tiempo.

 

MC: La captura de imágenes a través de móviles inteligentes en la fotografía documental ha dejado de ser el sueño de unos pocos para convertirse en una realidad palpable al servicio de muchos fotógrafos que, hoy en día,  exponen cada vez más,  sus fotografías móviles en importantes galerías, publican en revistas,  libros o como en el caso tuyo, colocar la primer foto móvil en el archivo permanente del High Art Museum de Atlanta. En este sentido,  te reconocen el mérito de ser unos de los pioneros de esta revolución móvil que se gestó hace muy poco tiempo. Cuéntame un poco, como empezó todo ello, como se desarrolló. 

SF: Bueno, en mi caso todo vino gracias al que probablemente fue mi mejor regalo de cumpleaños nunca. En julio de 2008, mi pareja Anton me regaló un iPhone 3G, y apenas tenerlo en mis manos empecé a tomar fotos con él sin parar, y a compartir mi trabajo en Flickr.

Unos meses después, Greg Schmigel, que llevaba también un tiempo haciendo “street photography” con su iPhone en Washington y Nueva York, me entrevistó para un newsletter que tenía en su web. De ahí, otra entrevista en Photocritic.org, una mención en iPhoneography.com, y de ahí creció todo como bola de nieve.

Gracias a esos blogs fui a parar a varias colaboraciones con Time Out New York y a aparecer junto a Greg y Chase Jarvis en uno de los primeros artículos especializados sobre ese “boom de la foto móvil”, que la revista American Photo Magazine publicó a finales de 2009.

 

The Man Who Conquered the Cyber World © Sion Fullana

Dos meses después, los chicos del colectivo EYE’EM desde Berlín me pidieron ser jurado en la primera competición internacional de foto móvil: los Eyeem Awards. Con todas estas iniciativas, se fue gestando una comunidad de gente que empezaban a hacer maravillas con sus iPhone, y empezaron a llegar las primeras oportunidades para algunos de ellos para exponer, publicar, etc. Desde entonces, ha habido una explosión de esta nueva tendencia, con lo bueno y lo malo que ello trae. En mi caso, me siento halagado y orgulloso a la vez de haber tenido la ocasión de ir probando géneros distintos y haber podido trabajar desde “street” a retratos, cobertura de eventos, fotos en moda, etc, siempre tratando de seguir abriendo nuevas puertas.

 

MC:  Sion, eres uno de los fundadores del colectivo internacional de fotógrafos móviles:  Mobile Photo Group y en su manifiesto grupal declaran a la fotografía móvil como una forma importante en la evolución de la fotografía. ¿Cómo visualiza concretamente el colectivo,  esta evolución? 

SF: Mobile Photo Group ( MPG) es un grupo internacional creado por 11 fotógrafos móviles que decidimos unir fuerzas para promover nuestros trabajos, generar proyectos comunes y demostrar que la fotografía móvil es un género evolutivo y de importancia dentro de la fotografía. Tenemos miembros en Estados Unidos, Asia, Europa y Australia y entre nosotros contamos con “street photographers”, retratistas, fotógrafos de moda, documentalistas, poetas, diseñadores o escritores. Pero ante todo somos fotógrafos apasionados, decididos a captar las historias y eventos que ocurren a nuestro alrededor, nuestra visión del mundo, y compartirlos.

Nuestra misión es la de crear imágenes significativas a través de un dispositivo móvil y postular por esa herramienta como una de las mejores vías hoy en día para contar una historia y compartirla. En estos momentos estamos en la fase inicial de creación de nuestro primer libro. Mientras tanto, en nuestro blog van apareciendo fotos exclusivas de cada miembro, o foto-ensayos de interés general.

 

The Revolution Won't Come without a Price © Sion Fullana

 

MC:  Recuerdo que en un post de Miradas Cómplices me señalaste que existe un cierto cinismo sobre el fenómeno móvil en general. Este cinismo que también tiene una carga de escepticismo muy grande,  de dónde proviene?,  ¿Por qué ocurre esto? ¿Qué argumentos propones para defender vuestra postura?

SF: La verdad es que es un poco triste a veces constatar la mala sangre que algunos sectores tienen respecto a todo esto. Desde ver comentarios furibundos (muy a menudo en España, no sé bien por qué) en cualquier noticia relacionada con iPhone y fotografía, por gente que pone a parir cualquier cosa o persona relacionada con lo que sea de la marca Apple; al desconocimiento general de que un teléfono inteligente hoy en día puede sacar una imagen tan buena o mejor que una cámara “point and shoot” y hasta alguna DSLR, y que aún te miren con ceño fruncido cuando les digas que esa foto que están alabando fue tomada con un iPhone…

O ya ni te cuento de lo que me pasó en la Galería Leica en Nueva York, durante la inauguración de una expo/libro del maestro John Loengard. Estoy ahí entre la multitud hablando con un amigo y le enseño una foto en mi iPhone y de repente se me planta frente a mí un señor viejo, vestido de traje, y levanta la mano y me enseña un trozo de cartón en el que tiene dibujado un teléfono y un texto que dice “Solo porque tu teléfono tome fotos no quiere decir que seas fotógrafo”, y me lo deja ahí visible, mientras me pone cara de decir “¡Ajá?” y se va y me quedo ahí flipando de lo maleducado que me pareció el gesto, y a la vez tan revelador de esa actitud. Lo que ocurre es que si muchos sectores de “la vieja guardia” habían proclamado antes que la llegada del digital era el apocalipsis de la fotografía, imagina ahora con esta tecnología que es más moderna, juvenil, democrática y al alcance de todos. Están obviamente que se salen. Y a ver, razón no les falta a veces en que ahora todo el que tiene una cámara o un iPhone y pone dos fotos en Instagram se dice fotógrafo a sí mismo, a menudo sin el talento para sustentarlo.

 

The Woman Who Cast a Spell on Me © Sion Fullana

 

También está el tema de que los profesionales están perdiendo trabajos y dinero porque hay tanta gente que lo va a dar todo (horas de trabajo, derechos de publicación, copyright, etc.) gratis o solo a cambio de “exposición”, de que su nombre salga y puedan contarlo a sus amigos. Pero no nos engañemos, aquí la mayor parte de culpa es de los directores de arte, los editores de foto de revistas y diarios, etc. que quieren material interesante pero sin tener que pagar por ello. Y mientras unos vayan de agarrados y los otros de ingenuos por la vida, mal irá el negocio, la verdad. Tenemos que romper entre todos ese círculo vicioso.

En cuanto a cómo defender la postura y callar esas voces críticas, no hay mejor arma que seguir produciendo buen trabajo, con buena ética profesional, darte siempre a conocer en los círculos adecuados, buscar tu propia voz (que hoy en día es difícil cuando estás escuchando tantas cada día en las comunidades online fotográficas) y ponerle mucha pasión y ganas. Al final, me hubiera encantado decirle al señor en la Galería Leica que gracias a que mi teléfono saca fotos voy a compartir espacio esta primavera en un libro sobre fotografía documental con el mismísimo señor Loengard al que estábamos celebrando esa noche. La ironía es casi de chiste.

 

MC:  La evolución de la fotografía móvil es tan vertiginosa que en Estados Unidos,   el cineasta Eric de Fino,  está realizando un documental sobre todo ello. ¿Cuál y cómo es tu participación en dicho film documental?

SF: Conocí a Eric a través de Instagram, después de anunciar ahí mi conferencia en la Apple Store de Soho. Me sorprendió increíblemente descubrir que su pasión por la foto móvil era tan grande que estaba dispuesto a volar desde California a Nueva York solo para asistir a ese evento mío. Aunque por un retraso en su vuelo al final se lo perdió, al conocernos después entablamos una buena amistad de inmediato. Al hablarme de su idea de hacer un documental sobre el auge de este movimiento, algo que ya me había planteado yo en su día, le animé a hacerlo y le ofrecí mi ayuda para co-escribirlo, además de ser uno de los personajes de la película, como Eric quería. Creo que el enfoque va a ser un poco sobre la motivación creativa y la pasión de tomar y construír imágenes, usando esta nueva herramienta, y las posibilidades de conectar con otra gente con interés común que te ofrece. De momento, ya se han hecho más de 20 entrevistas en diversas ciudades de Estados Unidos, y la idea es quizás presentar pequeños episodios en breve, para enseñar el proyecto y conseguir financiación para tal vez cruzar el charco y poder incluir a alguna gente haciendo cosas bien interesantes en Europa, Asia o Australia.

 

The Red Pimp © Sion Fullana

MC:  Desde hace más de tres años, tienes una fuerte presencia en comunidades virtuales que comparten fotografías como Flickr. ¿Que piensas de otras comunidades como Instagram que a pesar de su gran número de adherentes, es  un grupo cerrado en el cuál sólo pueden participar usuarios con iPhone?

SF: Bueno, para este año en teoría Instagram se va a abrir finalmente a usuarios de Android también, lo que es bueno y malo a la vez, imagino. Bueno porque espero que nos permitirá ver trabajos interesantes hechos con otro dispositivo móvil que no sea el iPhone solamente, cosa que ahora cuesta, pero malo porque si ya ha habido cierta sobremasificación en Instagram, !no quiero ni imaginarme lo que viene!

Como decías, yo empecé en 2008 en Flickr y aunque pueda haber decaído un poco, yo siento que le debo todo a haber formado parte de esa plataforma y enseñado mi trabajo ahí. Porque todas mis primeras mayores oportunidades me llegaron gracias a gente que había descubierto mis imágenes en Flickr. Por tanto, yo sigo ahí, quizás no a nivel diario como antaño, pero compartiendo algunas de mis mejores fotos o al menos mis favoritas.

Lo que me gusta de Instagram es la facilidad para interactuar con la gente cuyas imágenes te gustan y para ver o publicar fotos rápidamente al entrar en la aplicación. Sin embargo, otra vez, eso es un arma de doble filo. Nos estamos acostumbrando a pasar cientos de imágenes al día ante nuestros ojos sin detenernos demasiado a observar o analizar, quizás ni siquiera disfrutar realmente lo que estamos viendo. Y a eso no ayuda mucho el hecho de tener que ver imágenes en tan reducido tamaño en la pantalla del móvil. Por eso quizás cuando regreso luego a Flickr y veo las imágenes en tamaño real aún consigo sorprenderme, porque ahí sí disfrutas el nivel de detalle de una imagen, la calidad, los pequeños subtextos esparcidos por la escena en una imagen, que viéndola pequeña era imposible ver.

 

The Incomparable Joy of Being Young, Beautiful and in Love © Sion Fullana

 

Finalmente, otro punto muy importante. A través de Instagram, he conocido gente que se han convertido en buenas amistades, o simplemente en grandes inspiraciones al seguir sus trabajos diariamente. Y en ese sentido me alegra formar parte de esa comunidad.

Pero al mismo tiempo, hay cosas terribles que esa masificación ha traído consigo, como el hecho de que para la mayoría de gente lo único que cuente sea el número de seguidores que tengas, los “me gusta” que cada foto consigue, si aparece en popular o no, etc.

Nada de eso importa un carajo, ni es síntoma de que un creador o una imagen sea mejor o peor. Pero cuando blogs, periódicos, o hasta noticias en televisión se suben al carro y potencian ese mensaje, creo que mal vamos. Lo mismo sirve con noticias como las que he visto en medios “serios” que identifican la fotografía móvil con Instagram solamente (hasta mintieron respecto a la exposición itinerante Mobile Eyephoneography en las tiendas FNAC  de 11 ciudades en España, de la que yo formaba parte, diciendo algo como que “las imágenes estaban tomadas y editadas por fotógrafos que sabían exprimir las cualidades de Instagram para crear sus fotos”). Cosas así  me irritan porque Instagram tiene un año solamente, mientras que muchos de nosotros llevamos casi cuatro años trabajando y abriendo oportunidades (incluyendo esa exposición, ¡originalmente de 2009!). La fotografía móvil ni es solamente Instagram ni nació ni acabará ahí.

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