Crear una emoción

Hace unos meses, cuando preparaba,  junto a mi colega fotógrafo Manu Mart,  el taller de fotografía de calle que impartimos en Madrid la pasada primavera; visité la web de la agencia Magnum dedicada a promocionar a sus fotógrafos dentro del campo publicitario.

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© Harry Gruyaert

© Harry Gruyaert

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Viendo el portfolio del belga Harry Gruyaert, fotógrafo admirado por muchos de nosotros por su sensibilidad hacia el color, dí con esta imagen publicitaria suya por entonces colgada en su apartado. Al verla, me hizo reflexionar sobre algunos aspectos de la fotografía de calle y que ahora quiero compartir.

 Si logramos abstraernos del texto y sin duda catalogaríamos la imagen como una buena fotografía ‘street’, al menos a mí me hubiera gustado firmarla–,y aunque analizarla no es el caso, a bote pronto puedo decir de ella que me gusta la ordenación del caos, el aprovechamiento de todo el encuadre, los cinco planos de profundidad que logro contar, las líneas verticales, el acompañamiento magistral de las imágenes publicitarias que aparecen tanto en el chirimbolo como en el quiosco de prensa. También, la predominancia de los colores rojos y amarillos, la luces, las sombras y, sobre todo, una cosa que me llamó poderosamente la atención la primera vez que la ví es la similitud conceptual que tiene con una fotografía del neoyorquino Joel Meyerowitz tomada en París, y que sirve a nuestro compañero de Calle 35:  Rafa Badía para explicar muy bien qué es esto del street photography.

Pues, como él dice, al fotoperiodista solo le hubiera interesado como imagen el hombre tirado en el suelo intentando responder a las famosas cinco W –what, who, when, where y why(qué, quién, cuándo, dónde y por qué)-;  mientras que a Meyerowitz solo le interesa captar la reacción de la gente que pasa por la calle al ver a un hombre tirado en el suelo, siendo ésta una clara línea que separa la “fotografía documental” o “fotoperiodismo” de la “fotografía de calle”.

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© Joel Meyerowitz

© Joel Meyerowitz

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En la publicidad realizada por Gruyaert sucede un poco lo mismo, no es tanto el coche lo que nos interesa, sino la reacción de la gente al ver pasar ese coche por la calle.

 Volviendo a la reflexión que motiva este post, y antes de volvernos a ir por las ramas, sabemos que la publicidad busca provocar una emoción al espectador a través de un impacto visual de forma eficaz y atractiva para incitar al consumo. Para conseguir esta premisa se ponen todos los medios, tanto económicos como humanos, a disposición del fotógrafo.

 Imaginemos cómo fue la producción de esta misma publicidad. Si atendemos a los rostros de los protagonistas entendemos que  pasaron por un casting pues se ajustan perfectamente a los cánones de belleza que tenemos en occidente.Una vez en el set, dichos actores pasarían por maquillaje, peluquería y vestuario. Tras una selecta localización del escenario, éste será complementado con bonitos elementos de atrezzo. La policía y el equipo de producción cortarían las calles adyacentes para no ser molestados por otros automóviles o viandantes. A pesar de que la fotografía se hace a la hora donde la luz juega a favor, existe el apoyo de la luz artificial que será manejada por competentes asistentes. Se harán cientos de disparos hasta que la fotografía sea la buscada. Todo ello para conseguir una imagen atractiva.

 Pues bien, cuando me preguntan qué buscamos cuando hacemos una fotografía ‘street’ la respuesta puede ser ésta: buscamos hacer una fotografía que cree un impacto visual y que sea atractiva al espectador. No para vender un producto, sino para crear una emoción. Para ello, nos pateamos las ciudades, no necesitamos actores, ni cortar calles, al contrario, nos gusta que todo fluya, no queremos atrezzo. Cualquier papelera, buzón o marquesina nos vale, y la luz del sol nos es suficiente para iluminar exactamente lo que queremos, y por si fuera poco solo necesitamos de un solo disparo para conseguir lo que buscamos.

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