Cuando el tamaño si importa

comercializar nuestro trabajo para tener unos ingresos extra que sustenten nuestra pasión de una forma digna, convendremos entonces que el canal adecuado debería de ser la galería de arte.  

Expo de Luis Camacho. Inauguracíón en CEART, Madrid. 21 Feb. 2013

Inauguración expo de Luis Camacho. CEART, Madrid. 21 Feb. 2013

La lógica indica de que si tenemos un discurso propio, un trabajo consolidado y además nuestras fotografías son excepcionales, deberíamos tener posibilidades para que un galerista se interese por nuestra obra y nos represente. Hasta aquí todo correcto. Pero la realidad es otra. Resulta que el tamaño es más importante que el contenido. El problema no es nuevo, se remonta a la década de los 90.

Inauguración expo: En Vía Publica de Calle 35. The Private Space, Barcelona. 2011

Inauguración expo: En Vía Publica de Calle 35. The Private Space, Barcelona. 2011

  Desde entonces vivimos bajo la dictadura de la escuela de Dusseldorf, cuyos discípulos han copado el mercado y han producido una sobrevaloración de sus obras, no tanto por lo que dicen o representan, sino por sus dimensiones. La lógica que habíamos apuntado ya no funciona del todo. En la dinámica de las exposiciones de fotografía se ha impuesto el ´burro grande, ande o no ande´. Es decir, hoy, para que te tomen en serio en el canal arte, no es necesario preocuparse demasiado del contenido de la imagen y sí de su tamaño.  

© Andreas Gursky

© Andreas Gursky

  Pero esta estética del gigantismo y el contenido vacío no convencen a todos. Por ejemplo, el fotógrafo Duane Michals se pregunta qué ocurriría con las imágenes de Andreas Gurksy -que ostenta el record de venta de una fotografía en 4,3 millones de dolares -, si las dimensiones de venta de sus obras se redujeran a una métrica de 24 x 30 cm. La respuesta va implícita en la pregunta.  Y aún así, la dictadura del tamaño es casi omnipresente en las galerías.  

andreas_gursky_rhein_ii

“RHEIN II” de © Andreas Gurksy fotografía vendida por 4,3 millones de dolares

  Resulta curioso observar en muchas exposiciones como este patrón lleva al artista a dejarse cegar por el tamaño de la obra, descuidando por el contrario, aspectos tan básicos y esenciales como la calidad de la imagen.  Se abusa de la textura digital y abundan los desenfoques injustificados.   Antes de meterme en más charcos, que dejaré para el futuro, opino que cada fotógrafo tiene que saber qué medidas son las adecuadas para su obra, más allá de las modas y de las tendencias que dominan los mercados especulativos del arte.  

Luis Camacho en pleno montaje de su expo. Ceart, Madrid, 13 Feb 2013

Luis Camacho en pleno montaje de su expo. Ceart, Madrid, Feb 2013

  Creo ciegamente que la fotografía de calle necesita de la intimidad y de la complicidad del espectador y que ésta solo se consigue con los formatos pequeños. Quizás sea ese el motivo por el que cuando queremos entrar con nuestro porfolio en una galería, la mayoría de las puertas se cierran antes incluso de que el galerista valore nuestro trabajo. El formato pequeño contradice la dictadura del tamaño. Pero la pasión y el amor al arte no entienden de dimensiones. Los fotógrafos no dejaremos de documentar las calles, seguiremos radiografiando la época en la que vivimos, a pesar de no tener una compensación económica por ello y el tiempo, que es otra dictadura y en este caso inexorable, dará la razón a los que pensamos que el tamaño no es todo lo que importa.  

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Comentarios (4)

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    Jeseibar

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    Claro que sí (acentuado por ser afirmativo) importa el tamaño. Una foto banal aguanta mejor la mirada con un largo recorrido visual. Incluso diría que su banalidad se trocea y se hace más digestiva. Una foto interesante multiplica dimensionalmente su interés. Incluso diría que cada trozo tiene su correlato cual fractal del todo.

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      Luisa

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      El comentario de Luis es oportuno. Ciertamente la fotografía de calle no se ve a, digamos, 2×1,5m. La fotografía de estudio, en cambio, requiere tamaño grande, recordemos las fotos de Helmut Newton.
      En cambio, no estoy segura que una fotografía banal aguante mejor la mirada en tamaño grande. Aunque la mona se vista de seda …. mona se queda.

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    Rafa Badia

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    Muy interesante tu reflexión, Luis. Estoy contigo en que los formatos pequeños, casi diría que “intimos” funcionan a la perfección, aunque no tengan una buena cota de mercado… Para la foto de calle yo apuesto por las dimensiones que van, aproximadamente, entre el DINA4 y el DINA3. Mas en concreto: me encanta el 24 x 36 centímetros de imagen, que equivale a multiplicar por 100 la superficie de un paso universal o “full frame”..Y una confesión: casi, casi siempre, cuando voy a una expo, las fotos que menos me gustan son las más grandes, porque suelen estar sobredimensionadas..Un abrazo!

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    Jaime Capote

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    Comparto tu visión. El autor es quien debe decidir a qué tamaño funciona su imagen porque eso también forma de la comunicación o la lectura que quieres que se haga de tu obra. Mi admirado Bernard Plossu realiza unos maravillosos paisajes en formatos pequeños. Muy interesante tu reflexión.

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