CUATRO ESQUINAS

Dentro de la fotografía de calle contemporánea es relativamente fácil distinguir entre aquellas que son esencialmente narrativas y otras a las que se podría añadir el adjetivo de “evocadoras”. En las primeras abunda el tono cómico, aunque no faltan las críticas sociales más ácidas. Por el contrario, las del segundo grupo son algo menos obvias e inciden en los aspectos fotográficos (luz, composición) y suelen despertar emociones cercanas a la melancolía.

Dentro del segundo apartado cabe distinguir otro subgrupo: aquellas que tienen una connotación existencialista, en la que las personas que aparecen generalmente se reducen a figuras. Suelen ser imágenes en blanco y negro en clave baja, con elevado contraste y textura porosa similar a la de la ya casi mítica Kodak Tri-X. Muchas de ellas están resueltas con el formato vertical en planos largos con sombras densas y líneas de luz definidas. Todas ellas, de una manera u otra, invitan al lector a una reflexión implícita sobre el extrañamiento y la alienación de la condición humana en las grandes ciudades.

MAESTROS DE LOS 50

En buena medida, las fuentes de esta propuesta están en la escuela de fotografía urbana neoyorquina de mediados del siglo pasado, gracias a autores como Louis Sttetner, Robert Frank y, sobre todo, Louis Faurer. Los tres seguían una estela apuntada por autores previos como Lisette Model o, en ocasiones, Walker Evans. Todo y así, el polo central americano estaba situado en Chicago, ciudad del Medio Oeste en la que en los años 30’ desembarcó la nueva Bauhaus (rebautizada como Institut of Design) capitaneada, en el área de fotografía, por Lazló Moholy-Nagy. Alumnos en la estela del húngaro fueron Harry Callahan y Ray Metzker, ambos con fotos que captan a la perfección el talante vital de las novelas de los existencialistas Sartre y Camus.
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© Louis Faurer

© Harry Callahan

© Harry Callahan

© Ray Metzker

© Ray Metzker

 

 

EUROPA EN HORMIGÓN Y VIDRIO

Frente a la ciudad como terreno de búsqueda, juego, hallazgo y transgresión propuesto por Kertész, Brassai y la escuela humanista parisina de postguerra, las imágenes de Callahan y Metzker proponen la creación de un espacio visual coherente con la desazón propia del ciudadano de la urbe contemporánea. Esta línea discursiva tuvo su continuidad en las primeras fotos neoyorquinas de Ralph Gibson o en los “Exilios” europeos del apátrida Koudelka en los años 70.

La “europeización” de la corriente es evidente durante los 80’ y 90’ gracias a un puñado de tomas de Bernard Plossu y Paulo Nozolino, así como las de Arnaud Claass, éste último con una serie de imágenes en plano largo de trabajadores de los distritos financieros. En ellas los protagonistas aparecen ensimismados y confusos, como si fueran personajes de Samuel Beckett.

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© Bernard Plossu

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© Paulo Nozolino

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© Arnaud Claass

 

 

EN EL CAMBIO DE MILENIO

Esta forma de aproximarse a la ciudad no ha decaído con el cambio de siglo. Mas bien al contrario: las fotos del australiano Trent Parke inciden sobre el desarraigo colectivo de los habitantes de Sidney, con regusto entre onírico, casi alucinado . También puede reconocerse en los planos cerrados de rincones que se encajan dentro de las cuatro esquinas de los fotogramas de Serge Clément, en su demoledor y fascinante foto-libro “Courants Contre-courants”. En ambos casos prima también el enigma, ése saber a medias y el mucho presuponer. Ése mostrar rehuyendo caer en la evidencia también es distinguible en la serie de dípticos “1+1” de David Salcedo.

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© David Salcedo

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© Serge Clement

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© Trent Parke

 

Dentro de esta corriente de fotografía urbana actual el proyecto más espectacular es, quizás, el que contiene imágenes de Manhattan realizadas por Gabriele Croppi. En ellas unas figuras solitarias estáticas quedan fijadas en unos enclaves urbanos representados mediante el altísimo contraste que parecen, mas que lugares, escenarios conceptuales. Croppi genera con la cámara y una esmerada post-producción paisajes mentales que nos obliga a reflexionar sobre el hecho antinatural de nacer, vivir y morir entre líneas rectas del hormigón, el acero y el cristal. Ámbitos, las ciudades de hoy, sin casi elementos naturales a excepción de los conciudadanos, ésos seres físicamente tan próximos como anímicamente distantes.

El trabajo de Croppi sobre Nueva York puede contemplarse en:

 

 

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Comentarios (8)

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    David Fidalgo

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    Gran artículo y preciosas fotografías. Es curioso que en casi todas ellas impere un alto contraste.

    Las dos de Serge Clement me han encantado.

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    rafa badia

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    Gracias, David!. Creo que es una corriente interesante…

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      David Fidalgo

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      Hola Carlos, me metí en tu web.

      Solo escribo para darte la enhorabuena. Me encanta tu trabajo!

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    Félix Pantoja

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    Muy buen artículo, me edentifico con todos los fotógrafos que has mencionado, algunos no los conocía, los estudiaré, pues mis últimos trabajos se dirigen en esa dirección. Un fuerte abrazo.

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    Raul Barroso

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    Me he encantado, tienes muy buena capacidad de síntesis. Este tipo de fotografía es muy reflexiva al contrario de la que muchos realizamos a día de hoy. Y eso se nota en los resultados mucho más estéticos.
    Gracias por darme a conocer algunos autores nuevos.
    Un saludo

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    Moisés

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    Felicidades, Rafa. Brillante artículo en tu “rentrée” en C35

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    fran virues avila

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    Me ha encantado el post, profundizaré sobre algunos autores, y el video con las fotos y el poema de Whitman muy inspirador. Me siento identificado con esta fotografia de tipo existencialista y con blanco y negro contrastado. Gracias de nuevo Rafa Badia y al colectivo Calle 35!

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