De la calle a la carretera

en-la-carretera-viajes-fotograficos-a-traves-de-norteamericaDavid Campany señala en el texto inicial del muy recomendable fotolibro En la carretera (Ed. La Fábrica, 2014), que fueron los fotógrafos de ciudad, que a veces ni siquiera tenían coche, quienes se lanzaron a documentar los Estados Unidos a través de la carretera. Este teórico de la fotografía inglés menciona a Robert Frank, Walker Evans y Stephen Shore como mejores ejemplos de los fotógrafos que abandonan las calles de Nueva York para ampliar su perspectiva desde el asiento de un coche. Idéntico proceso llevaron a cabo otros “santos patrones” de la fotografía callejera, como Joel Meyerowitz o Lee Friedlander.

Según Campany, también varios autores europeos “callejeros” se animaron a recorrer América en periplos maratonianos de varias  semanas, en una suerte de trance de iniciación. Este es el caso de Cartier-Bresson en 1947 y en 1960, (en el segundo caso acompañado, además, de su ayudante-amante Inge Morath, quien también realizó un memorable trabajo en color) o, ya en los 70, Bernard Plossu.

Si se tiene en cuenta que recientemente varios autores españoles como Txema Salvans, Jordi Bernadó, Siqui Sánchez o Aleix Plademunt han saltado del entorno urbano a retratar en ruta, sobre todo en “terrenos baldíos” o “no-lugares”, no es descabellado pensar que, quizás, la salida al asfalto es una continuación natural de la fotografía de calle.

Tal vez la repetición temática en las ciudades, sumada al proceso de uniformización propio de la globalización, obligan a un giro de tuerca: optar por abandonar los espacios urbanos, confortables en tanto que previsibles para el fotógrafo urbano. El problema siguiente es que, al menos en Occidente, este proceso de uniformización es también extensible al paisaje.  Y no únicamente por la proliferación progresiva de los no–lugares (intersecciones de carreteras, gasolineras, polígonos industriales, párquings de grandes comercios…) todos muy parecidos entre sí; sino también porque, debido a la presión cultural, éstos se acaban representando “a la americana”. Esto podría interpretarse como un tributo colectivo al imaginario de la carretera, conformado tras casi un siglo de fotos, películas y relatos literarios localizados en los Estados Unidos.

De igual manera que, inconscientemente, hemos tendido a “nuevayorquizar” fotográficamente nuestras ciudades ibéricas; ahora podríamos pecar empeñándonos en buscar similitudes entre la meseta española y la mítica Ruta 66. Aunque para ello haya que sustituir los moteles de carretera por clubes de alterne y bares de carretera peninsulares. Ya se sabe, del cartel de Texaco al de Repsol. O mejor aún: del cartel del vaquero de Marlboro al del toro de Osborne.

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1) walker evans

© Walker Evans

© Robert Frank

© Robert Frank

3) stephen shore

© Stephen Shore

© Lee Friedlander

© Lee Friedlander

© Joel Meyerowitz

© Joel Meyerowitz

© Inge Morath

© Inge Morath

© Txema Salvans

© Txema Salvans

© Jordi Bernado

© Jordi Bernadó

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Comentarios (1)

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    Carlos Prieto

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    Genial Rafa, interesantes reflexiones. Semanas atrás -tras tener unos días “En la carretera” en casa- estuve reflexionando también sobre la carretera como tema y en la multitud de fotógrafos que hicieron esa transición.

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