El color de Brassaï en Valladolid

Hablar de Brassaï es hablar de París, nadie como él supo capturar la esencia de la capital francesa. Su amor por la ciudad cuyas calles recorría asiduamente de noche, le llevo a la fotografía, supo atrapar con su cámara la belleza de las calles y jardines, bajo la lluvia y la niebla. Nos mostró el lado más canalla y clandestino de la ciudad de la luz,  pero también produjo escenas de la vida social de la ciudad, sus intelectuales, su ballet y sus grandes operas. Fotografío a muchos de sus amigos artistas como Dalí, Picasso, Matisse, Giacometti… y para siempre quedara en nuestras retinas sus fotografías de graffitis. Como dijo su gran amigo Henry Miller “El ojo de París”

Y todo ello en blanco y negro, trabajando con cámaras de medio formato y películas de muy alta sensibilidad; ese era su estilo y su decisión profesional.

© Brassaï

© Brassaï

Como a la mayoría de sus coetáneos, al fotógrafo húngaro el color le planteaba muchas dudas, como explica Rafa Badia en su ensayo ‘Amerikan Color’  para los fotógrafos de la época el excesivo precio del proceso, la exquisita telemetría que exigía la toma, la poca sensibilidad de la que disponía por aquel entonces la película a color, la dificultad de reproducir fielmente los colores y sobre todo las dudas que generaba la longevidad del soporte que lo alejaban del mercado del arte, hizo que muchos fotógrafos construyeran su obra en blanco y negro.

Pero como demuestra los últimos descubrimientos realizados en los archivos de los grandes maestros estamos comprobando que algunos de ellos coquetearon con el color de forma magistral, si en la década pasada vieron a la luz la obra en color realizada por fotógrafos como Fred Herzog, Ernst Haas o Saúl Leiter entre otros, en esta vamos poco a poco descubriendo las fotografías en color de fotógrafos como Robert Capa, Robert Doisneau o Brasaï.

Brassaï

© Brassaï

Para Brassaï todo cambio en el mítico viaje que realizo a los Estados Unidos en 1957, país con el que mantuvo durante muchos años una frontera no lo solo física si no también psicológica. Invitado por la revista Holiday para que captara la vida de las calles de Nueva York y los paisajes de Luisiana, el fotógrafo húngaro por fin se decidió a cruzar el charco para deambular con una Leica. La lujosa revista americana finalmente solo publico dos imágenes y el resto quedo en el olvido. Hasta que Agnes de Gouvion Saint Cyr, albacea del archivo de Brassaï encontró mientras realizaba el inventario del mismo una caja con Ektachrome con el trabajo realizado en America.

Según comenta la propia Agnès que ejerce también como comisaria de la exposición ‘Brassaï en America’ y que estos días podemos ver en la Sala Municipal de Exposiciones San Benito en Valladolid: “Durante esta visita a EE.UU,  Brassaï va a experimentar el uso del pequeño formato, trabajando inmerso en la muchedumbre, especialmente en Nueva York, para retratar con sus instantáneas su intensa vida urbana; se decanta por el trabajo diurno, fijando un plano antes de volverse para seguir a los transeúntes, construyendo así secuencias muy cinematográficas; de hecho, las fotografías se sitúan en el polo opuesto de sus imágenes de Paris de Nuit, donde acostumbra a fijar largamente la escena, encarando a los protagonistas y haciéndoles a veces escenificar”.

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© Brassaï

“Por otro lado, esta visita supuso para él la oportunidad de acercarse al color, en el tratamiento de elementos particulares: los muros empapelados de carteles, las señales y neones nocturnos, las ferias populares, pero también los variopintos atuendos de los años cincuenta, ya míticos. No cabe duda de que esta experiencia americana supuso para Brassaï la oportunidad de mirar la ciudad de forma diferente, sin traicionar por ello la sensualidad de su mirada, siempre fascinada por la presencia de las mujeres, como tampoco su poesía de tintes a menudo surrealistas”.

En palabras del propio Brasaï  comentó sobre su viaje “Durante mucho tiempo, fui hostil al color. Amaba demasiado los colores como para aceptar el “casi” de las fotografías en color. Pero durante mi estancia en los Estados Unidos me pidieron tanto intentarlo que finalmente lo hice. En Louisiana hice los primeros rollos, después en Nueva York. No estaba enteramente convencido. Sólo algunas fotos nocturnas de NY me habían satisfecho. Pero, en París, retomé la cosa y cambié el punto de vista del problema. Si se quiere hacer fotos en color, no hay que partir del tema, de un asunto, de un documento de color, sino del color en sí.”

 

© Brassaï

 

© Brassaï

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Comentarios (1)

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    rafa badia

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    Muy interesante, Luis. Tiene imágenes muy atractivas, que me recuerdan más al color de Fred Herzog o de Inge Morath que no, por ejemplo, al de Ernst Haas o Saul Leiter. Gracias también por mencionar mi ensayo “Amerikan Color”!

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