En color, ahora

El resurgir de la fotografía en color.

En palabras de Walker Evans, “la fotografía en color es vulgar”. Esta afirmación podría resumir el menosprecio histórico que ha sufrido la práctica fotográfica con emulsión sensible al cromatismo. Salvo en los Estados Unidos, la fotografía en color ha estado tradicionalmente despojada del aura y la respetabilidad de las imágenes en blanco y negro. Durante casi todo el siglo XX las imágenes en color  han estado relegadas al campo editorial, la imagen comercial o el ámbito doméstico.

Al menos esto es lo que parecía hasta el advenimiento de la fotografía digital y el consumo generalizado de las imágenes a través de Internet. La paradoja es que, en un momento que se tiende a la desaparición de la imagen física, los blogs de aficionados y webs de editoriales, museos y galerías de arte se hacen eco de la recuperación de la fotografía en color analógica documental, de carácter urbano, sobre todo la realizada en Norteamérica entre 1950 y 1975. Casi cada mes aparece una nueva publicación cuidadosamente editada o una exposición que replantea el trabajo de un autor de fotografía urbana en color nacido o afincado en Estados Unidos o Canadá. O se descubre al gran público un talento ignorado cuya obra ha dormido el sueño de los justos durante 50 años. Además, muchos autores “coloristas urbanos” del último cuarto de siglo XX, todavía vivos y en activo, han pasado en pocos años de estar en la “periferia” a ocupar un lugar central dentro del panorama internacional de la fotografía. De ello se encargan las editoriales y museos que están publicando y exponiendo cuidadas antologías de sus mejores fotografías.

 

©Helen Levitt

©Ernst Haas

©Fred Herzog

©Costantine Manos

 

Para encontrar las causas de este cambio se debe tener en cuenta que la irrupción de la imagen digital ha diluido la confrontación “blanco y negro versus color” de la era analógica. Gracias a los programas de postproducción, la decisión técnica de si la imagen ha de ser en blanco y negro o color es prácticamente irrelevante: con el digital no se exige una decantarse previamente (elegir una u otra emulsión a la hora de cargar la cámara) ni, una vez realizada la captura, efectuar una decisión de carácter irreversible. Una captura digital en RAW permite, en el laboratorio digital, volver atrás cuantas veces se desee, de forma que la misma imagen puede hacerse pública en todas las versiones de blanco y negro o color imaginables.

Otro aspecto técnico importante es el desarrollo de la impresión digital en color, lo cual permite abaratar las tiradas de las publicaciones editoriales respecto a la impresión “offset” tradicional. Además, la impresión digital orientada al “fine art”  permite realizar excelentes copias (a partir de capturas digitales o película escaneada) a buen precio. De esta manera, con la impresión digital se resuelve el verdadero punto flaco de la fotografía química en color, cuyas copias fotográficas, tanto las procedentes de los negativos color como de diapositivas, eran muy caras, no siempre fieles al original y delicadas en lo relativo al proceso de conservación. Todo ello situaba a las fotos en papel “químico” en posición de desventaja en el mercado de las galerías de arte y el mundo del coleccionismo, un negocio mas proclive a las inversiones “seguras” en papel baritado en blanco y negro.

El reencuentro entre la fotografía en color analógica y los nuevos aficionados también tiene que ver con que la práctica de la fotografía digital permite la toma, evaluación y puesta en común de imágenes en foros de Internet casi en tiempo real. Con ello se está generando un flujo de información muy intenso y un interés creciente por la fotografía entre un colectivo amplio de personas conectadas por la Red, no necesariamente profesionales. Los nuevos generadores/ consumidores de imágenes, además, pertenecen a una generación ya muy alejada de los viejos prejuicios relativos a la superioridad estética, casi ética, del blanco y negro. La accesibilidad  a los maestros de la fotografía a través de Internet , a los que se acude en busca de referentes, no hace distinciones respecto a la presencia o ausencia de color en las imágenes fotográficas.

Un último factor a tener en cuenta es que, tras siglo y medio de fijación de un imaginario colectivo en blanco y negro, la recuperación de imágenes en color  supone una gran oportunidad de renovación del panorama fotográfico. Sobre todo en Estados Unidos, territorio pionero en la aceptación de la fotografía como medio de expresión, por lo que la “América en blanco y negro” de tan aceptada y socializada , ya casi se había convertido en un “cliché” visual. Además de presentarse como un merecido tributo a los veteranos fotógrafos, la tarea de revolver entre viejos archivos fotográficos está permitiendo a comisarios, editores y teóricos de la fotografía  fijar en la memoria colectiva  imágenes rebosantes de color, sobre todo de las urbes de Estados Unidos y Canadá en los años 50 y 60, hasta ahora representadas gráficamente con el sobrio blanco y negro. Es el momento de admirar las dispositivas de Helen Levitt, Inge Morath, Saul Leiter, Werner Herzog, Paul Outerbrigde o Marvin Newman. También de disfrutar de las reediciones o las antologías dedicadas a autores “coloristas” del último cuarto de siglo, como Constantine Manos, Alex Webb o el “Subway” de Bruce Davidson.

©Alex Webb

"Trackback" Enlace desde tu web.

Comentarios (5)

  • Avatar

    cris

    |

    Gran articulo rafa

    Reply

  • Avatar

    Luisa

    |

    Muy oportuna la reflexión sobre el color ahora. Cartier Bresson también dijo algo así como que si él no hacía fotografía en color es que no se podía hacer.
    De todos modos, veo una diferencia en las fotografías que has puesto como ejemplo. Las únicas donde el color adquiere realmente un protagonismo son las de Constantine Manos y Alex Weber. Las otras podían haber sido hechas perfectamente en blanco y negro.
    Veo muy difícil manejar el color en fotografía pues introduce aspectos de mayor complejidad.

    Reply

  • Avatar

    rafa badia

    |

    Gracias Cris, gracias, Luisa.
    Luisa, tengo ciertas reservas respecto a tu reflexión acerca del color de estas fotos de Levitt, Haas y Herzog. Creo que las imágenes que están colgadas son algo más que fotos “con” color. He probado a llevarlas a la escala de grises y la pérdida no es sólo cuantitativa, sino cualitativa. El blanco y negro y el color son discursos diferentes, algo así como la poesía en verso y la prosa poética: están cerca, pero no son lo mismo.
    Si estoy de acuerdo contigo en que la fotografía en color es complicada, ya que exige tener controladas más variables (las cromáticas) que en las fotos en blanco y negro. En todo caso, ambos tipos de fotografías, si funcionan, son maravillosas.

    Reply

  • Avatar

    cristian martin

    |

    Llamame Cristian, lo de “Cris” fue cosa del corrector ^_^.
    en todo caso Luisa, ten en cuenta que el control de los colores también lo has de aplicar en B&N. Ej: rojo sobre negro= todo negro con manchas menos negras. a fin de cuentas, trabajar en color no creo que suponga un trabajo adicional, solo diferente.

    Reply

  • Avatar

    Mingo

    |

    Muy acertado lo que comentas, Rafa. Estoy seguro que todas las personas que han cargado siempre su cámara con blanco y negro y han mirado en blanco y negro, la aparición del digital supuso un una nueva opción en su manera de mirar. Ver las fotos en b/n y en color simultáneamente, poder compararlas y decidir es genial. A disfrutar de ambas!

    Reply

Deja un comentario