Entrevista de Calle 35 a Rafa Badia

La fotografía es un acto solitario, pero sólo en el momento de la toma. Después de este acto, se convierte en evento social, donde comentas fotografías, exposiciones y libros. Son estas interacciones y los amigos que creamos en ellas lo verdaderamente importante de la fotografía, incluso más que cualquier reconocimiento, premio o exposición. Por eso nos hace especial ilusión estrenarnos en estas entrevistas con un fotógrafo que es también profesor, editor, fundador de Calle 35 y, sobre todo, amigo.

PresentacionRafa

© Mingo Venero

Casi todos los miembros actuales de Calle 35, hemos conocido a Rafa Badia como profesor y si queréis que os digamos la verdad es algo que te marca. Es difícil encontrarse con personas que sepan transmitir la sabiduría y la ilusión que atesoran por la fotografía, Rafa lo hace con un altruismo tan grande que te ves contagiado por él. Qué se puede esperar de un fotógrafo que casi todo lo importante del medio se lo transmitió su padre durante largos paseos fotográficos siendo él aún un niño. Salíamos de sus clases con verdadera hambre de libros, exposiciones y, sobre todo, con ganas de llevar siempre una cámara en nuestras manos. Y a una persona que te provoca estas cosas solamente la puedes llamar de una manera, MAESTRO, así, con mayúsculas.

ST2015-29

© Manu Mart

Las clases dieron lugar a cafés, para comentar nuestros últimos trabajos fotográficos, al final de los cuales siempre nos pedía que le enviásemos un PDF. Así, poco a poco el maestro se fue convirtiendo en amigo. Durante uno de estos cafés con Carlos Prieto fue surgiendo la idea de formar un colectivo, que fue sumando gente mientras que nos reuníamos en su casa y de fondo sonaban las canciones que surgían de su guitarra. Y es que Calle 35 tiene como banda sonora los acordes de Rafa.

Antes de esta aventura Rafa llevaba trabajando diez años  en un proyecto sobre la ciudad que habita, ama y en la que a veces se le hace difícil vivir. Consiguió publicarlo en formato libro en junio del 2009 con el título de “A Barcelona”, editorial Arola. En ochenta imágenes resume su visión particular del espacio urbano donde los lugares, el tiempo, el momento, la pintada, lo efímero y lo intemporal se fusionan magistralmente. Aderezando todas las fotografías con poesías de creación propia, si señores también es poeta.

Pero una espinita se le quedó clavada a nuestro compañero, (ya no está dentro de Calle 35 aunque para nosotros es y será siempre uno más) debido al formato del libro se vio obligado a no poder usar verticales. Desde entonces ha andado alimentando su archivo sobre Barcelona y manchando sus dedos de tinta con nuevos poemas para publicar “Barcelona Blues” (Junto con la editorial de la escuela GRISART) una oda a la ciudad donde continúa viviendo. Utilizando exclusivamente para las fotografías el formato vertical, tan denostado en los últimos tiempos.

 

C/35: ¿Por qué retomas Barcelona como protagonista de un libro?

Rafa Badia: Esencialmente porque es el ámbito natural de mi trabajo como fotógrafo callejero o urbano. Obviamente fotografío en otros lugares cuando marcho de vacaciones, pero creo que Barcelona, la ciudad en la que vivo, es el espacio social que más me interesa y, creo, domino. Ya se sabe, pensar en global y actuar en local.

C/35: ¿Cómo ha sido el proceso de elaboración del mismo?

RB: Ha sido un proceso largo, ya que las tomas fotográficas las realicé entre 2000 y 2010. Una vez publicado en 2009 mi libro anterior, “A Barcelona” (Ed. Arola), en la que todas las fotos son apaisadas por exigencias de su colección, comencé a elaborar la idea de hacer un equivalente, con el mismo número de imágenes (ochenta) que fueran sólo verticales. Una vez editadas las imágenes ha dormido el “sueño de los justos” durante tres o cuatro años, hasta que decidí reactivarlo el año pasado, haciendo algunos cambios y asociando poemas a algunas de las fotos incluidas y prediseñando una maqueta, mejorada por Celeste Arroquy. Una vez tuve el documento base, se lo mostré a Fidel Balaguer, de Grisart, que confió de inmediato en la idea.

C/35: ¿Has tenido libros de referencia para ello?

RB: Ninguno como referente directo, aunque sí reconozco que me han influido varios libros en pequeño formato que me gustan mucho, caso del de Saul Leiter editado por la Fundación Cartier-Bresson, el “Londres” de Sergio Larrain, el “Noray” de Juan Valbuena y, sobre todo, el “Courants–Contre-courants” de Serge Clément, en el que casi todas las fotos son verticales.

C/35: ¿Qué diferencias, a parte del formato, tienen tus dos libros “A Barcelona” y “Barcelona Blues”?

RB: La diferencia fundamental es que en Barcelona Blues todas las fotos son verticales, lo cual, además de un aspecto diferente, creo que es una aproximación distinta en términos de contenido. Aunque ambas sean publicaciones de imágenes de Barcelona, realizadas con diapositiva en color y, esencialmente, un objetivo de 50mm. montado sobre cámara de paso universal, creo que el “Barcelona blues” es más subjetivo, ya que el formato vertical exige temas diferentes y una mirada distinta (en lo relativo a encuadre y composición), más “cerrada” o, mejor decir, “parcial”. Creo que “Barcelona blues” va más al detalle, mientras que el “A Barcelona”, con sus fotos horizontales, es más descriptiva. Respecto a la puesta en página, “Barcelona blues” es bastante más variada que la de su predecesor, cuya principal pega, creo, es que se trata mas bien de una colección de imágenes, una suerte de álbum, que no de un “fotolibro”, como se entiende en la actualidad.

C/35: ¿Cómo has trabajado la elaboración del poemario?

RB: De forma paralela a la toma fotográfica. Para mí escribir poesía (o pequeños textos en prosa poética) es una actividad casi cotidiana, equivalente y equiparable a mi trabajo con la cámara. Los 19 poemas publicados están entresacados de un proyecto más amplio, “Días prosaicos”, que son más de medio millar de poemas escritos a lo largo de los últimos 30 años.

C/35: ¿Qué fue primero la gallina o el huevo? Expliquémonos, ¿primero escribiste los poemas y luego tomaste las imágenes en base a los poemas? O por el contrario ¿primero fotografiaste y luego escribiste en base a las imágenes?

RB: Ha habido de todo: poemas escritos ex-profeso para imágenes ya realizadas, imágenes que al realizarlas era consciente que se vinculaban con poemas que ya existían y, por supuesto, poemas e imágenes que se crearon de forma autónoma y que se han asociado a posteriori, en un proceso de edición. Esto último es lo más frecuente, de manera que pueden convivir en la misma doble página una foto realizada en 2008 con un poema escrito en 1995; o una foto y una época creados mas o menos por la misma fecha.

C/35: Si pensamos en vertical, casi todos pensaremos en el trabajo de Sergio Larraín, ‘Valparaíso’, ¿conoces otros trabajos en formato vertical?

RB: Tengo en la cabeza un montón de imágenes verticales de muchos autores, pero no trabajos específicos. De hecho, no habías reparado conscientemente esta peculiaridad del trabajo de Larrain. Me ha llamado la atención la insistencia por la vertical de Serge Clèment, así como de Ralph Gibson, otro autor que me gusta mucho.

C/35: ¿Qué cinco libros de fotografía no pueden faltar en una biblioteca?

RB: Pregunta muy compleja, porque hay centenares de libros de fotografía que, sencillamente, me fascinan. Me remitiré a mi espacio de trabajo, es decir, la foto “directa” y a libros que son proyectos, no antologías y recopilaciones. A la isla desierta me llevaría “The Americans” de Robert Frank; “Exiles” de Josef Koudelka; “The ballad of sexual dependency” de Nan Goldin, el “Cafe Lehmitz” de Anders Petersen y “The Menonites” de Larry Towell.

C/35: Actualmente se esta viviendo un boom de la autoedición de libros de fotografía; ¿crees que es una manera de democratizar la fotografía o por el contrario, al no existir la figura del editor y por tanto un filtro, se esta añadiendo más ruido visual al panorama existente?

RB: Buena pregunta. Creo que todavía no tenemos perspectiva para hablar al respecto. Sin duda es un proceso de democratización, pero también comporta ruido. Lo bueno es que el paso del tiempo pondrá las cosas en su sitio y los libros que no merezcan la pena se olvidarán, quedando los interesantes. Ocurre algo similar como con la música popular: antes sólo editaban unos pocos elegidos; ahora la oferta es más amplia, por lo que hay más donde escoger…y tal vez perderse en la jungla de lo novedoso. Lo que hay que tener siempre presente es el muy limitado grado de impacto de un fotolibro: 100, 200, incluso 500 copias son muy pocas. Son gotas en el mar de la imagen.

C/35: ¿Crees que un fotolibro es un todo donde las fotografías deben ser “un elemento más”? o, por el contrario, ¿Las fotografías tendrían que ser las protagonistas y no quedar eclipsadas por el conjunto?

RB: Creo que el fotolibro es un libro de fotos y que, por lo tanto, la foto es lo principal. Otras cosas es un libro ilustrado, donde la imagen es un elemento más (aunque sea el principal) de la edición. Creo que hay demasiados fotolibros donde las imágenes están infravaloradas o, directamente, malogradas porque has primado la dirección de arte, el proceso de compaginación, sobre las fotos y la edición gráfica del discurso.

C/35: Muchos seguimos tu selección de fotografías por facebook. Hay fotografías de otros autores que nos persiguen de por vida. De toda tu selección, ¿Podrías decirnos cinco fotografías que se hayan incrustado en tu cabeza?

RB: Yo creo que las fotos que nos obsesionan lo hacen por algo más que por motivos fotográficos, nos atrapan por razones vivenciales, por lo que nos pasaba el momento en que la imagen comienzo a formar parte de nosotros. Pasa lo mismo con las canciones, las novelas o las películas. Las atesoramos por razones esencialmente sentimentales. En mi caso creo que me han influido mucho la foto de Edward Weston de su modelo y mujer, Charis Wilson, posando sentada en el suelo con el rostro oculto; una imagen de Cartier-Bresson de Rusia, en la que un niño y sus abuelos posan junto a un coche en un prado; también la gaviota que mira a cámara en los Exilios de Koudelka, El beso del Ayuntamiento de Doisneau o la foto que Anton Corbijn hizo de Joy Division en el metro de Londres.

C/35: ¿Qué opinión te merece esta corriente documental contemporánea donde se premia el estudio del espacio vacío y su relación con el autor? ¿Crees que cada vez se valora menos el trabajo del fotógrafo más clásico, que prefiere quedar en un segundo plano?

RB: Creo que asistimos a un proceso curioso en fotografía: el retroceso al imaginario decimonónico. Los autores actuales tienden a trabajar sólo con el espacio, que no con el tiempo, tal como se veían obligados a hacer en el siglo XIX, cuando técnicas como el daguerrotipo o el colodión húmedo no permitían capturar la acción. En este sentido los fotógrafos actuales son más “pictóricos” que no cinéticos, de la cultura visual cinematográfica imperante en el siglo XX. Incluso en el género del reportaje se tiende a la narración en diferido, mostrar los momentos “bajos” de la acción. Baste ver los últimos premios del World Press Photo de los últimos años, incluida la “piedad” de Samuel Aranda. Creo que esto es lo que pide el mercado, lo cual a mí no me interesa mucho. Lo reconoceré: soy un fascinado del siglo XX, un siglo tan interesante como terrible que, entre otras cosas, desplazó en la fotografía la preeminencia del espacio por el tiempo. Tanto da que sea el “instante decisivo” cartier-bressoniano como “el In-Between” robertfrankiano…Y respecto a la actual omnipresencia del autor, la foto espejo, que diría John Szarkowski, reconozco que me pilla lejos porque, a pesar de que esté habituado a hablar en público, en el fondo soy una persona tímida y pudorosa. Adoro el trabajo de Francesca Woodman, pero no siempre me apetece presenciar el discurso del yo-me-mi-conmigo.

C/35: ¿Qué significa para ti la fotografía de calle?

RB: Una continuidad de la vida cotidiana. Cuando comencé a “hacer la calle” a finales de los 70, cuando era un adolescente, yo lo llamada (o mejor dicho, mi padre y yo, ambos aficionados a la fotografía) “paseo fotográfico”. Tanto da que al final el resultado pretendiese parecerse más a mi por entonces referente, Cartier-Bresson, que no lo que hacía mi padre, que conectaba con la foto subjetiva, casi abstracta de Aaron Siskind, Harry Callahan o Francisco Gómez…

C/35: ¿Qué es lo que tienes que sentir para pulsar el disparador?

RB: Es difícil verbalizarlo. De hecho, creo que al salir a la calle cámara en ristre sólo pienso en imágenes. Decía Barthes que una foto lo reclamaba cuando había un “punctum”, un elemento que lo pinzaba, mas allá del interés intelectual. Creo que me ocurre lo mismo, pero respecto a la realidad, no a las imágenes. De repente veo algo que me interesa, que me pinza y me pide hacer una foto. Yo soy mas de tomar lo que encuentro a mi paso, no de esperar a que “se haga” la imagen, previsualizar un tema, apostarse vigilante hasta que aparezca el elemento (generalmente la persona) que redondea una imagen. Creo que selecciono de la realidad, tal cual, que no la construyo, aunque se trate sólo de esperar unos segundos o minutos a la llegada de un pequeño instante decisivo.

C/35: El que hoy en día haya tantos dispositivos capaces de hacer fotografías, ¿es una ayuda para la evolución de la foto de calle?

RB: Permite tomar notas visuales, replantear la mirada respecto al entorno…pero también dificulta el proceso de reflexión, por sobreabundancia e inmediatez. Aunque la toma se realice en segundos, creo que la actitud ha de ser pausada, sin urgencias. “Slow photo” frente al “Fast picture”. Los dispositivos digitales permiten evaluar al instante el trabajo realizado, lo cual creo que entorpece la concentración, la actitud fotográfica. Para mí es importante que exista un periodo de latencia largo, de días, semanas e incluso meses entre la toma y la edición de las fotos. También el desacelerar el ritual de la toma de imágenes. Es significativo que, a medida que pasan los años trabajando en la foto urbana, se tiende a ralentizar, que no a acelerar el acto fotográfico. También tiene que ver con la edad: cumplidos los 50 se tienen menos prisas. Si fuera factible técnica y económicamente, yo me pasaría al medio formato analógico, incluso a la toma de placas de gran formato. Entiendo perfectamente el proceso que hizo, por ejemplo, Joel Meyerowitz o Stephen Shore, aunque ello suponga pasar de basarse primordialmente en el eje del “Espacio”, que no del “Tiempo” , como comenté arriba. Como esto no es posible, procuro hacer con mis tomas digitales actuales lo mismo que hacía con las diapositivas: darles el tiempo que necesitan, más extenso que la instantaneidad que ofrecen e imponen los dispositivos actuales.

C/35: Si Dios o Darwin nos puso los ojos en horizontal ¿Porque fotografiar en vertical?

RB: Porque tenemos la necesidad de alzar la cabeza y mirar a lo alto, por encima de nuestras prosaicas existencias. Y porque somos un error de la evolución. Está clarísimo. Ambas cosas las digo medio en broma, medio en serio, con una sonrisa.

C/35. Para finalizar, cambiemos las tornas, ¿qué pregunta harías tú a Calle 35?

RB: ¿Para cuándo tendremos un magnífico fotolibro que reúna los mejores proyectos de los siete miembros actuales?. Yo ya tengo mi hueco listo en mi pequeña librería casera…
Mucha suerte con vuestra nueva etapa!!

C/35: Como bien sabes en los últimos meses Calle 35 ha sufrido una transformación importante, y ahora llega un periodo de consolidación del nuevo proyecto y cumplir primero ciertos objetivos que nos hemos marcado. Cuando logremos tener mayor perspectiva será el momento de preguntarle a un tal Rafa Badia si nos ayuda con el siempre difícil trabajo de edición.

“Barcelona Blues” esta distribuido en Laie, Loring y Altaïr.

Para adquirirlo en Grisart hay que dirigirse a info@grisart.com.

portada BCN blues

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Etiquetas:,

"Trackback" Enlace desde tu web.

Calle 35

Colectivo de fotógrafos dedicados a la "street photography", la fotografía urbana contemporánea.

Comentarios (3)

  • Avatar

    rafa badia

    |

    Mil gracias, compañeros, por vuestras palabras, vuestro cariño y concederme tanto espacio en vuestra fantástica web. Contad conmigo para la edición gráfica de ese libro!!

    Reply

  • Avatar

    Félix Pantoja

    |

    Interesante entrevista, me gustaría conocer personalmente a Rafa pues comparto su filosfía fotográfica casi al 100%. Un fuerte abrazo.

    Reply

  • Avatar

    Manuel Ramón Gómez

    |

    Me ha gustado mucho esta entrevista donde nos presenta Rafa su nuevo trabajo publicado Barcelona Blues, un libro perfecto para disfrutarlo en estas Navidades.

    Viendo las fotografías que se muestran en esta entrada otra característica que se observa aparte del comentado formato vertical, es que son todas en color?

    Aprovecho la ocasión para felicitaros por el nuevo impulso que le estáis dando a Calle35, ya que sois un gran referente para los apasionados de la fotografía de calle y también desearle al maestro Rafa Badia mucho éxito con el libro.

    Reply

Deja un comentario