Lo bueno, lo malo, lo dulce, lo cruel… El Raval.

Facebook es un mundillo difícil a nivel fotográfico, lleno de ruido. Pero si uno presta atención,  puede llegar a conocer y ver gente realmente interesante con algo que decir y con un discurso puro y directo.  Sobre todo,  si no permiten al cerebro pensar mucho  y dar total libertad a sus entrañas, que en definitiva es lo importante.

Estas últimas palabras son las que definirían a la perfección la mirada de Oriol Miñarro, que conocí gracias a la mencionada red social. Un vendedor de alfombras que,  en las horas muertas del trabajo,  se dedica a vagar con una cámara. Convirtiendo esos paseos,  en un verdadero acto de crecimiento que ejecuta sin saber adonde le va a llevar la mirada;  pues lo importante siempre fue el camino,  nunca la meta.

El punto gravitatorio que guía sus pasos es el Raval,  un barrio que casi ha perdido su identidad. Pero donde aún sobrevive algún conato de revolución ante la plastificada nueva Barcelona, que se han inventado.

Pero dejemos que Miñarro presente su trabajo:

“En las antípodas de una Barcelona estereotipada y uniformizada existe un inframundo donde transcurre un flujo de sentidos y realidades ajeno a lo inteligible.

El  “leitmotiv” de esta serie responde a un monólogo interior del subconsciente, aquel que impone su influjo con su perverso efecto empático. Un subconsciente revelador de todo aquello que se experimenta transitando por las calles y, fruto de ello, una sencilla pretensión por mostrar la mera observación de un entorno: lleno de luces y sombras que acaba por moldear el carácter  canalla y hilarante de la calle.

En el umbral de la asepsia emocional, el devenir de los acontecimientos, suma extraños compañeros de viaje que rigen sus vidas por extrañas leyes no escritas, dueños del secreto de su pasado y portadores de una esencia que rezuma “barrio” por los cuatro costados.

Con la sinceridad por pasaporte y una ausencia total de prejuicios, como principio inalienable, la constante ha sido la documentación y búsqueda de unos hechos basados en la multiplicidad de realidades que siembran esta ciudad. Estigmatizar, señalar o etiquetar patrones, bajo el prisma del adjetivo calificativo, son hechos nada reveladores en este trabajo de campo.

Sin más complejidad, en definitiva, presento un conjunto de diálogos visuales que intentan homogeneizar  el mutante discurso de la calle. Una experiencia vital, compartida con todo aquel que acepte la invitación del burlesque callejero”

© Oriol Miñarro

© Oriol Miñarro

 

© Oriol Miñarro

© Oriol Miñarro

© Oriol Miñarro

© Oriol Miñarro

© Oriol Miñarro

© Oriol Miñarro

© Oriol Miñarro

© Oriol Miñarro

© Oriol Miñarro

© Oriol Miñarro

© Oriol Miñarro

© Oriol Miñarro

© Oriol Miñarro

© Oriol Miñarro

© Oriol Miñarro

© Oriol Miñarro

© Oriol Miñarro

© Oriol Miñarro

© Oriol Miñarro

© Oriol Miñarro

© Oriol Miñarro

© Oriol Miñarro

© Oriol Miñarro

© Oriol Miñarro

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© Oriol Miñarro

© Oriol Miñarro

© Oriol Miñarro

© Oriol Miñarro

© Oriol Miñarro

© Oriol Miñarro

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Comentarios (1)

  • Avatar

    Jordi

    |

    Wow !! Bones !!

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