Revisar o no revisar: he ahí la cuestión

Me pongo en la piel de todos vosotros, oh aficionados a la street, oh profesionales de ella…me pongo en mi misma piel. La piel de quien regresa de un viaje, más o menos largo, pero con un denominador común: patearse las calles del lugar que se ha visitado, cámara en mano, buscando esas imágenes que permitan expresar nuestra visión de ese rincón del mundo. El que sea.

Tras los primeros días, en los que vuelves a ver a amigos a los que cuentas tus batallitas, tu disco duro sigue mirándote cada día. Toda esa barbaridad de imágenes encerradas ahí, dispuestas a ser descartadas….a mí personalmente, no me gusta mirar el trabajo inmediatamente después de volver de viaje. Necesito despegarme, e incluso a veces tardo un tiempo en volver a hacer fotos. Me desintoxico, pienso y trabajo sobre posibles futuros proyectos.

Pero esta sensación es diferente si has ido mirando tu trabajo durante tu viaje, o por el contrario, simplemente las has descargado, sin revisarlas, sin pegarles ni un vistazo. Cuando el año pasado realicé Barangay, en Filipinas, por primera vez probé eso de descargar las imágenes y no mirarlas, como si estuviera trabajando en película. Esto me permitió trabajar más relajado, las imágenes que me gustaban las tenía en mi cabeza, pero no analizaba diariamente mi trabajo. Cuando terminaba el día, me iba a tomar unas cervezas con mi amigos Renaud e Isa, que me sacaban de paseo por Manila. Este año, en el viaje que realicé por Vietnam, Laos y Camboya, tuve que editar sobre la marcha. La marca alemana Leica me había prestado una de sus M9, y querían ver las imágenes que iba arrancando a las calles asiáticas. Semanalmente,  les realizaba un envío. Así que cada día descargaba mis imágenes. No lograba despegarme del trabajo, y eso provocaba que editara con menor atención. Soy de la opinión de que el trabajo hay que imprimirlo y colgarlo. Y no solo yo, un tal David Alan Harvey también…

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Ahora, un par de meses después de mi regreso, comienzo poco a poco a revisar el trabajo, y me encuentro con imágenes que me pregunto por qué he descartado. Cuando tú realizas un reportaje, necesitas ir viendo el trabajo diariamente, para ver si la narrativa que buscas es la que quieres, para ver qué te falta o qué te sobra. Nuestras amigas las “bisagras”….pero la calle es más poesía que narrativa. No necesitas ver de manera inmediata tu trabajo, yo al menos no lo necesito. Por tanto, prefiero trabajar con la mecánica de Barangay. Dejar a las imágenes reposar mientras viajan conmigo. Cada cual, lo que mejor le sirva…no sé qué opinaréis.

Os dejo un puñado de imágenes que he rescatado de esta serie, que inicialmente he titulado, comiéndome mucho la cabeza, Indochine. Porque eso es lo que es. Indochina.

 

© Manu Mart

© Manu Mart

© Manu Mart

© Manu Mart

© Manu Mart

© Manu Mart

© Manu Mart

© Manu Mart

© Manu Mart

© Manu Mart

© Manu Mart

© Manu Mart

© Manu Mart

© Manu Mart

© Manu Mart

© Manu Mart

© Manu Mart

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© Manu Mart

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© Manu Mart

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