Silenciosa espera

Huyen de sus países, del África subsahariana. Huyen de la pobreza, de las sequías, de la guerra. En definitiva huyen del hambre. Después de una larga y peligrosa travesía por el desierto, los que logran llegar a Marruecos están a un paso del ansiado “paraíso”. Y de repente se dan cuenta que la espera de su sueño se convierte en una pesadilla.

Debido a su situación geográfica, Marruecos es un importante lugar de tránsito para los migrantes que atraviesan el Magreb de camino a Europa. En los últimos años y debido a la política de externalización de las fronteras europeas, Marruecos se ha transformado progresivamente por defecto en un país de destino migratorio hacia Europa. La situación de los migrantes es particularmente precaria en Marruecos a causa de su condición social, de su situación administrativa irregular y de las barreras lingüísticas y culturales. Estas personas vulnerables son con regularidad víctimas de arrestos policiales, robos y agresiones de toda índole física y sexual, cometidas en su mayoría por las redes de tráfico de personas y por la policía marroquí.

Cansados de arriesgar sus vidas, de sufrir agresiones, de acabar una y otra vez en los hospitales y de vivir en pésimas condiciones, no cesan en su empeño para llegar a vivir de una manera digna. Soledad, miedo, incomprensión, desesperación o angustia, son sólo algunas de las emociones que podemos encontrar en “Silenciosa espera”, cargas que los migrantes van acumulando y transportando a lo largo de esta dura travesía.