A SOLAS, EN LA MEJOR COMPAÑÍA

El fotógrafo de calle trabaja en solitario, se pierde entre en la multitud, forma parte de ella. No suele hablar cuando encuentra, encuadra, compone y dispara. Puede pasar horas en perfecto silencio, abstraído en la tarea. En sus oídos los sonidos de las calles, incluso los ruidos estridentes, se reducen a un murmullo de fondo. Sólo cuando lleva muchas horas sobre las aceras repara en que físicamente está cansado. Tal vez, si ha visto demasiado, deberá guardar la cámara para vaciar su mirada repleta de rostros, líneas diagonales, colores, sombras y luces.

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El fotógrafo de calle será un animal solitario, sí, pero sólo cuando desaparece detrás de la cámara. Luego necesita compartir, hablar, debatir, incluso discutir airadamente sobre si esa mancha roja pequeñita, en el extremo de la foto, redondea o estropea la imagen. Si los poetas son capaces de enfadarse discutiendo la pertinencia o no de un punto y coma, sus equivalentes gráficos podrán llegar al borde del cisma defendiendo o denostando la hipotética rectitud de la línea de horizonte.

blog-c35-02 -Pero, ¿cómo es que no lo ves?: ¡está torcida, mucho, demasiado!
-Perfecta, sí, perfecta. Así es como yo la quería.. ¡Si no te gusta, no la mires!

blog-c35-03 Virtual y real

De unos años a esta parte Internet nos ha permitido poner en común –a nivel global y a través de las redes sociales- nuestro trabajo como fotógrafos urbanos. Ya es un lugar común decir que en tiempo real se comenta, analiza, valora o denosta una imagen callejera. Gran parte del boom de la street photo es consecuencia directa de la conexión virtual. Estas mismas líneas escritas están integradas en este proceso. Toca aceptarlo: es imposible darle la espalda a la realidad intangible que define al siglo XXI.

Todo y así, quien escribe estas líneas no renuncia a ciertos placeres mundanos que entran por los sentidos. Entre ellos, tomar una cerveza o un café con los amigos, comentando un libro de fotos o manoseando copias de trabajo. O mover el bigote mientras se proponen cambios, una edición gráfica alternativa para los proyectos fotográficos de los compañeros de colectivo. Porque Calle 35 existe virtualmente, pero, sobre todo, es una realidad tangible: está tanto en las galerías de imágenes en la Red como en los abrazos que se propinan con fuerza, casi contundencia, cada vez que se reencuentran esa media docena de señores tirando a barbudos, siempre cámara en ristre.blog-c35-04

Lo diré en claro y en castellano: echaba mucho de menos a mis compañeros de Calle 35. Los quiero y los respeto, como amigos y como fotógrafos. Mi ausencia del colectivo me ha supuesto, como si fuera un estudiante de Erasmus, la desazón de saberse lejos de la familia. Si el año pasado propuse mi baja oficial del colectivo fué, lisa y llanamente, porque no quería que mi ritmo de trabajo slow, a años vista, ralentizara las propuestas del resto de los compañeros. Unas propuestas que, tras cinco años de colectivo, cada vez me parecieron más urgentes y brillantes, orientadas progresivamente hacia el profesionalismo.

blog-c35-05Aquí estuvo mi error: creer que el colectivo era algo así como una autobahn alemana, una autopista de alta velocidad impropia para mi trabajo con la cámara. Sí: David, Jordi, Mingo, Carlos y Luís avanzan a toda velocidad en una conducción segura; pero eso no impide que yo los acompañe a mi ritmo, como si fuera un ciclista que avanza en la misma dirección. Aunque sea por el arcén, disfrutando con el paisaje, o despistándose de tanto en tanto mirando a las nubes, que en mi caso es la escritura de poesía.blog-c35-06 

Como todos los fotógrafos urbanos, trabajo en solitario. Como todos los compañeros, me gusta compartir las imágenes, los pequeños aciertos y los errores que, como proponía Samuel Beckett, me permiten equivocarme cada vez mejor. Me gusta estar a solas, me gusta estar en la mejor compañía. Gracias, compañeros callejeros: es bonito volver a casa, saberte uno más entre la pandilla de señores tirando a barbudos que hacen unas fotografías que me provocan –sí, lo reconozco-, la más sana de las envidias.blog-c35-07

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Comentarios (3)

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    Moisés

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    Qué bueno leerte por aquí y ver tus fotografías

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    David Fidalgo

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    Es cierto, en la calle somos panteras solitarias buscando presas, afinando sentidos, porque una buena foto, no sólo se ve, se oye y se huele.

    Buen artículo y mejores fotografías Rafa. Mi enhorabuena.

    No conocía este colectivo hasta ahora. Esta web me vino a través de un libro de David Gibson sobre fotografía callejera, y tengo que decir que sois muy necesarios. En un mundo saturado de imágenes es necesario este formato simple, en el que pueda recrearme en detalle en vuestras historias visuales, y forma de ver la calle.

    Nos leeremos a menudo. Un saludo.

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    moncat

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    Feliz retorno, Rafa. A veces queriendo o no, tomar cierta distancia nos sirve para valorar mejor lo que hemos aparcado.
    Mi acercamiento a la fotografía de calle tomó cuerpo en un curso donde participaron como profesores, entre otros, David, Jordi y Mingo. Todo un lujo ¿no?, una de mis mejores inversiones, muchísimo más que una cámara, objetivo o cualquier otro trasto.
    Los trabajos que publicais, para mi, son referencias, no tanto por las fotografías en si, que también, si no para intuir lo que os mueve al componer una imagen o un trabajo, como si quisiera descubrir el “alma” de la fotografía, que con frecuencia no es algo evidente pero siempre está en ella.

    Aparte de ser un grupo de amigos, algunos barbudos y otros no, y que mostrais / compartís vuestros trabajos, hecho de menos, sesiones, cursos, workshops o como le querais llamar, para piltrafillas como yo, con sed y que no me vale cualquier fuente.

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