Superficie americana

El libro Eclesiastés de la Biblia dice: No hay nada nuevo bajo el sol; los conceptos completamente originales no existen, lo que sí existe son las combinaciones únicas. Lo importante no es de dónde salen las ideas, sino adónde estás dispuesto a llevarlas. Por eso cuando afronto el inicio de una serie fotográfica siempre me fijo en cómo han tratado cierto aspecto confluyente, con mi trabajo, los grandes fotógrafos de la historia.

Esta vez me he acercado a Stephen Shore y a su magnífico American Surfaces, libro importantísimo para comprender la cultura pop americana, que tiene a este fotógrafo como un alumno aventajado de Andy Warhol y su The Factory. Entiendo que para el observador se trate de un libro difícil y por momentos feo y perturbador, pero eso es una primera lectura superficial y, porqué no decirlo, fácil del libro. Aquí hago una cura de humildad y confieso que no he empezado a comprenderlo y apreciarlo hasta que no he profundizado en su estudio.

A principios de los setenta Shore realiza su primer viaje en coche por América, que tendrán los viajes por este país que forman tan buenos fotógrafos como Robert Frank, Winogrand y el propio Shore. Nunca había salido de su Nueva York natal y lo que se encontró más allá del río Hudson fue una experiencia vital de primer orden. Por esta razón creo que uno debe afrontar la lectura del libro como si de un álbum familiar se tratara. Para acentuar esa familiaridad va revelando los rollos por el camino en los establecimientos más baratos y va haciendo constantes guiños con el centrado en la foto, los desenfoques y el flash.

La narrativa de las imágenes es cronológica, eso no impide que su edición esté estudiada hasta el milímetro para que cada cierto tiempo aparezca un letrero, una cama o comida. Como los ataúdes, cruces y las jukebox en Los Americanos. Lo hace para hacernos ver unos Estados Unidos aburridos, normalizados, estandarizados y repetitivos con elementos que se repiten hasta la saciedad.

¿Pero qué hay dentro de las imágenes? Es aquí donde muchos fotógrafos nos damos de cabeza con este libro. Pues son un tipo de fotografías que lo que sale en ellas importa más bien poco, pues estas siempre se encuentran sometidas a lo que significa estar en el mundo con una cámara en la mano. Teniendo como principal punto de interés lo mundano e insulso, mirado con simpleza, casi desde el corazón y con una ligereza meditada. Desechando siempre lo dramático pues en palabras del autor este hace al observador menos dado a las sutilezas.

Espero haberos animado con este post a acercaros a este libro con otros ojos y un poquito más de amor. Este post ha sido posible gracias a que Carlos Prieto me ha dejado su American Surface, al blog Oscar entre fotos y al libro Lección de Fotografía de Stephen Shore.

1

7

6

5

4

3

Etiquetas:, ,

"Trackback" Enlace desde tu web.

Deja un comentario