Un fotógrafo callejero en el sudeste asiático

impulsan al fotografiar por las calles de Barcelona. Invariablemente, cada vez que apuntas a alguien a quien no has pedido permiso (ni explícita ni implícitamente, que por eso es “fotografía de calle”), la adrenalina se expande por tu cuerpo a 1/8.000 y tienes la esperanza de que nadie te mire y te diga medio indignado: “Oye, ¿me has hecho una foto?”. Porque sabes que, en Barcelona, sin ir más lejos, hacer fotos a la gente por la calle es un acto siempre sospechoso. Y uno, que quizá es demasiado sensible, se siente culpable de antemano.

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© Cesc Giralt – Vietnam

Pero en este viaje por Tailandia, Camboya, Vietnam y Laos, no voy solo. Me acompaña Céci, mi novia, también fotógrafa. Sin embargo ella -al menos durante el viaje- no dispara con esa “mezcla de pudor y atrevimiento habitual” de la que antes hablaba. No: ella dispara sólo con atrevimiento. Se planta delante de alguien con la 5D MarkII y el 24-105mm, ¡toma ya! y… ¡cataclick! Admiro y envidio su actitud guildeniana, aunque con miedo de que tengamos que huir del barrio corriendo.

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© Cesc Giralt – Camboya

Pero ya en el primer día en Bangkok, se produce el milagro: haces una foto a alguien, y la gente te SONRÍE. Sonríe como si fueras un niño que no sabe muy bien lo que hace. Y tu, niño feliz, le respondes con una sonrisa aún mayor.

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© Cesc Giralt – Vietnam

En el sudeste asiático nadie presta demasiada atención a los guiris, a no ser que quieran venderte algo, claro, y esto sólo ocurría en las zonas turísticas, de las que tratamos de huir todo lo posible. No hacen mucho caso aunque el guiri en cuestión vaya con unos pantalones blancos con decenas de elefantes rojos, como iba yo por Bangkok (hasta que se me rompieron al cabo de dos días).

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© Cesc Giralt – Camboya

Esto sobretodo fue así en Tailandia. En Camboya, no tanto. En cambio, en Vietnam, la gente de la ciudad no se reía nada cuando les hacías fotos. Algunos se tapaban, otros giraban la cabeza indiferentes, como si fueras un perrito que pasaba por ahí. Pero tampoco te obligan a borrar las fotos.

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© Cesc Giralt – Vietnam

De este “cambio de actitud” entre los países nos dimos cuenta sobretodo al final del viaje, al cabo e un mes y medio, cuando volvimos a Bangkok para coger el avión a Barcelona. “¡Aquí te sonríen!”, nos decíamos excitados. Ya no nos acordábamos.

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© Cesc Giralt – Tailandia

Pero por suerte empecé a escribir este post en Bangkok, en los primeros días del viaje, por lo que “sé” de primera mano (mi mano) que eso era lo que sentía al principio del viaje. Porque para ser sincero, no era exactamente así como recordaba esa evolución: la parte de la historia que habla del atrevimiento de la Céci se me había olvidado y me lo otorgaba a mí mismo. ¡Memoria traicionera!

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© Cesc Giralt – Camboya

Bueno, de las 12.500 fotos que hice durante las 6 semanas (tanto de calle como no de calle, es decir, de tipo más documental), hice una primera selección de 80 fotos de calle. Aquí os muestro 14. Para conseguir un número “tan bajo” he tenido que entrar con una metralleta en la carpeta de las fotos y matar a muchos de mis seres queridos.

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© Cesc Giralt – Camboya

Todas las fotos fueron hechas con el 35 mm f.2 de Canon y una 5D MK III.

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© Cesc Giralt – Vietnam

Lo más curioso, quizá, es que al llegar a Barcelona recuperé la costumbre de salir siempre a la calle con la cámara (tal y como había hecho durante el viaje). Y la primera foto que hice fue de cinco jovencitas comiendo hamburguesas en Plaza Catalunya. Hice la foto, aparté la cabeza del visor y sonreí. Como hacía por Asia. Seguí andando, y al llegar al semáforo una niña se me acercó: “Perdona, ¿nos has hecho una foto?”. Volví a sonreír, le enseñé la foto, y nada. “Bórrala”. Y la borré, con ganas de subirme al primer avión hacia Bangkok.

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© Cesc Giralt – Vietnam

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© Cesc Giralt – Vietnam

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© Cesc Giralt – Laos

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© Cesc Giralt – Laos

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Comentarios (5)

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    Juan Buhler

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    Muy buen post, Cesc. Esa ha sido también mi experiencia en Laos y Vietnam a fines de 2011.

    Ahora, pregunta–qué es eso de “bórrala”? Hace tiempo que no fotografio en España, y aún más en Barcelona, pero en Europa nadie me ha pedido nunca que haga eso. Tal vez piense demasiado “a la americana”, pero jamás borraría una foto que he tomado. Es mi propiedady el único recurso que tiene la persona que se queja es saber que soy un buen tipo y que no voy a usarla en su contra.

    Una vez en San Francisco unas chicas me pidieron que borre la foto que había tomado de ellas. Mi respuesta fue: “OK, la borro, pero no te voy a mostrar que la borré. Vas a tener que confiar en mi que sí lo he hecho”.

    Mi cámara es mi cámara y la apunto hacia donde yo quiero. Si las leyes dicen otra cosas, pues entonces las leyes tendrán que cambiar.

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    Carlos Prieto

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    Estupendas fotografías. Lo cierto es que a mi me pasó algo casi idéntico a lo que te ha pasado a ti pero hace algún tiempo, cuando regresé de Estambul. En el Estambul menos turístico, la gente también te sonríe y lo ve como algo incluso bueno.
    Al regresar, a la primera mueca malhumorada después de tomar una imagen en el Mercat de Sant Antoni me dije a mi mismo no sin cierta nostalgia,
    ¡¡ya estoy en casa otra vez!!

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    Daniel Povedano

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    Curioso Post. Seguro que mas de uno se siente identificado con el relato de los hechos. Yo llevo tiempo pensando que la gente de Barcelona, esta un poco estresada y que le molesta todo, no digamos que les hagas fotos, entonces te sientes como un delincuente, como un paria que acaba de hacer una locura. Esto se hace mas evidente cuando viajas a algún destino en el que la gente se preocupa por las cosas mas primarias y a mi parecer mas importantes, que por desgracia no tienen cubiertas del todo, pero siempre tienen una sonrisa para mostrar.

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    Manuel Ramon Gomez

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    Me han gustado mucho las fotografías y también tu experiencia en el viaje.
    El otro día vinieron a visitarnos mis cuñados y paseando por Gijón, me pregunta mi cuñado: “pero Manuel, tu le sacas fotos a la gente que te vas encontrando”?… En fin, es dificil explicar que te gusta la fotografía de calle. O cuando el tiempo de la comida al medio día salgo con la cámara de la oficina y mis compañer@s me miran como diciendo… pero a donde vas a estas horas con la cámara? Creo que aún falta mucha cultura fotográfica en este pais.

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