Fotografía Nupcial de Calle

Lo que más me gusta de ser fotógrafo de bodas es el poder trabajar como si estuviera haciendo fotografía de calle.Y en mi caso esto significa hacer fotos sin ser visto. En efecto, las fotos que más disfruto haciendo en las bodas son aquellas en que los sujetos de la fotografía no saben que les estoy fotografiando. No me importa si en ese caso estoy disparando a 24 mm (foto superior) o a 200 mm (foto inferior): mis sensación es la misma, la de estar captando un momento “mágico” y auténtico. Ya sé que los puristas del género no aceptan una foto con un 200 mm como fotografía de calle. Yo, en todo caso, no lo descartaría “a priori”. (Sin duda este tema da para un post entero). Madre soplando en la boca de su hija para enfriarle la comida a 200 mm. Niño hambriento a 135 mm. En otro momento del “mundillo” de las bodas donde me siento un callejero es cuando hago fotos a los novios, pues eso, en la calle. En este caso, obviamente los novios saben que les estoy fotografiando (¡incluso han pagado por ello!), pero el resto de personas no siempre lo tiene tan claro. Aquí “mis novios” no eran los sentados, sino los de azul. En todo caso, el contraste da -a mi parecer- un toque muy callejero a la foto. No estoy diciendo que sea fotografía de calle (aunque para los del paraguas lo fue… hasta que segundos después vieron que ellos no eran el sujeto principal de mis fotos.) Sin embargo, también disfruto poniéndome delante de un invitado (o de un grupo) y hacerles una foto en las narices mientras hacen cualquier cosa que me haya llamado la atención (foto inferior). Sí, como si jugara a ser Bruce Gilden, pero sin posibilidad de que nadie se sienta realmente molesto. Este sistema sólo lo disfruto si consigo disparar antes de que puedan reaccionar; al contrario de las famosas fotos de Gilden con el flash, donde la reacción -o cara de susto- sea quizá la “gracia” de la foto. Yo, al contrario -como escribí en mi nota biográfica de Calle 35-, estoy obsesionado con la espontaneidad. Me doy cuenta que esta “obsesión” -que se convierte luego en una manera de hacer/seleccionar fotos- tiene mucho con mi personalidad. ¿Creéis que se puede deducir la personalidad a partir de las fotos? Yo, por ejemplo, he sido toda la vida enfermizamente sincero, era casi incapaz de mentir. Pero justo ahora, a mis 38 años, estoy empezando a aprender a mentir (tengo testigos), y esto ocurre casualmente (o no) al mismo tiempo en que también empiezo a disfrutar de tomar fotos posadas, muy montadas, con luz artificial, etc… Entonces me pregunto: ¿será que el estilo fotográfico influye también en la personalidad?  

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Comentarios (3)

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    Sara

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    Un post realmente genial.
    Estoy totalmente de acuerdo con lo que has escrito. Me encantan este tipo de fotos de boda, la verdad es que mi sueño sería poder trabajar en algo así. Realmente lo veo como fotos callejeras “con permiso”, es un día lleno de emociones, perfecto para captar momentos mágicos, como las fotos que has colgado.
    Un saludo!!!

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    Carlos Prieto

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    Es verdad Cesc, es un tipo de fotografía de bodas que también trato de realizar y nada fácil.
    Trasladar la foto de calle a la fotografía de boda, un reto sin duda pero la motivación es alta. Es cierto que tienes la complicidad de los fotografiados y ya solo por eso es dificil catalogarla como street, pero si se puede buscar ese toque, ese guiño que tenemos tan interiorizado los callejeros…
    ¡¡Excelente imagen la primera!!

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    rafa badia

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    Muy buen post y geniales imágenes, Cesc! Mis favoritas son la primera y las dos últimas..

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